Aluminio en oligoelemento

aluminio

En un artículo anterior hablamos de los oligoelementos como sustancias químicas que se encuentran en pequeñas cantidades en el organismo para intervenir en el metabolismo.

Se les conoce de esta manera (oligoelementos) debido a que la cantidad requerida de cada uno de ellos es menor a 100 mg. Estos elementos químicos, en su mayoría metales, son esenciales para el buen funcionamiento de las células. 

Es muy importante tener una aportación diaria de oligoelementos dentro de nuestra alimentación, ya que nuestras células son permanentemente atacadas por el estrés, el cansancio, los disgustos y las enfermedades, por consiguiente, el consumo de estos elementos químicos activan dos sistemas que luchan en contra de estos radicales llamados: enzimáticos. La dieta es la principal puerta de entrada de aluminio en el organismo humano. La mayoría de alimentos lo contienen, ya que es un metal omnipresente en el medio ambiente. Los vegetales, el té o las especias tienen el índice más elevado en aluminio, mientras que la carne apenas contiene restos. Según la EFSA, la ingesta diaria procedente de la dieta oscila entre tres y diez miligramos, en función del tipo de alimento y su contenido en aluminio. Estos alimentos están elaborados con sales de aluminio (no autorizadas en todo el mundo), lo que provoca que la cantidad de este metal sea mayor.

Participan en varias funciones corporales y cada elemento tiene un rango óptimo de concentraciones, dentro de los cuales el organismo funciona adecuadamente por la eficiente estipulación del sistema inmunitario, que crea resistentes defensas contra estos radicales que envejecen o perjudican nuestras células. Por otra parte, este sistema inmunitario podría dejar de funcionar eficientemente tanto por presentar deficiencia como por presentar exceso en uno de estos oligoelementos. 

Una de las funciones del ALUMINIO como oligoelemento es regular la calidad de nuestro sueño.

Tiene una acción en el sistema nervioso. Ayuda al trabajo intelectual y mejora los estados de ansiedad, insomnio y estrés.

Todos los vegetales contienen cantidades pequeñas de aluminio, ya que es un mineral muy abundante en la tierra. De hecho, es el tercer elemento más presente en la corteza terrestre, junto con el oxígeno y el sílice. Sus efectos son tóxicos para la salud y, por ello, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha estudiado en varias ocasiones su límite de ingesta para asegurar su inocuidad.

 

 

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