Reflexología facial, una nueva forma de bienestar

La piel es el órgano del cuerpo que recibe más agresiones, tanto internas como externas.

Su envejecimiento es cronológico e irreversible, pero se puede controlar la agresión por factores ambientales como consumo excesivo de hidratos de carbono y grasas, exposición a la luz solar, malas costumbres como la falta de horas de sueño, el estrés físico y mental, consumo de tóxicos como café, alcohol y tabaco. etc.

Estos últimos, son los mayores agresores de la piel en el rostro, dónde se manifiestan visualmente al máximo los efectos aunque previo a ello y progresivamente ya se manifiestan a nivel interno.

El rostro humano posee alrededor de mil doscientas terminaciones nerviosas que están relacionadas con el sistema nervioso central y es en este punto donde comenzamos a conocer la milenaria técnica de la Reflexología Facial, en la que se trabajan las zonas reflejas del cuerpo, al igual que en reflexología podal. Estas zonas reflejas mantienen una estrecha comunicación con órganos internos y glándulas, así como con el sistema circulatorio y linfático.

Los resultados se pueden ver rápidamente, sobre todo en el aspecto mental y emocional porque se logra equilibrar de forma asombrosa el sistema nervioso.

La reflexología facial es a la vez un método moderno y eficaz. A pesar de tener origen en técnicas ancestrales del lejano oriente, en la actualidad se han retomado sus estudios y depurado aún más la técnica.

A través de un suave pero firme masaje, de doce movimientos básicos, es posible compensar las influencias externas y las diferencias biológicas de la cara, pero a la vez, se influye a través de puntos y zonas reflejas de la cara, sobre el funcionamiento de los órganos y sistemas internos, regulando el equilibrio que integra todo el cuerpo.

Puede ayudar en el alivio y mejora de problemas emocionales como angustia, fatiga mental, falta de memoria, insomnio, etc., los cuales son también causa de huellas en el rostro.

La reflexología facial se puede aplicar como tratamiento preventivo integral, pero a la vez también como tratamiento postquirúrgico, regulando el proceso constituyente de heridas e influencias orgánicas producidas por la misma intervención quirúrgica o anestesia.

Es una técnica muy natural, para personas de cualquier edad incluso durante el periodo de gestación,sin factores tóxicos, muy relajante, que ayudará a mantener la piel tersa y joven actuando en el mismo momento en la integridad de nuestra mente y nuestro cuerpo.

El rostro se divide en distintas zonas y en cada una de ellas se busca el punto concreto para desbloquear su órgano o sistema reflejo. Así, podemos afirmar que:

  • Zona hormonal: está relacionada con el sistema del aparato circulatorio y disfunciones del lenguaje.
  •  Zona pulmón: está relacionada con trastornos de la piel (dermatitis, ulceras, etc.), alergias, tensiones musculares de los hombros y disfunciones respiratorias.
  •  Zona colon: se estimula el intestino grueso .
  •  Zona estómago: se estimula en caso de problemas de aprendizaje, cervicales o sinusitis. 
  •  Zona riñón: en caso de disfunción de los órganos sexuales (útero, matriz, ovarios, próstata, testículos, etc.)
  •  Zona vesícula biliar: en casos de problemas de vesícula o afecciones en rodillas y cadera. También se estimula cuando el carácter de la persona es iracundo o violento.
  •  Zona corazón: cuando hay exceso de transpiración (nerviosismo), daños cerebrales y problemas de nervios faciales.
  •  Zona vejiga: en casos de problemas de oídos, columna vertebral y cuando la persona padece fobias, miedos, tensiones, temores, etc.

Para más información, existe una amplia bibliografía en los que se especifican más detalladamente todas y cada una de las propiedades en cada uno  de los puntos reflejos.

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

tres + veinte =