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La vida en un suspiro

Suspirar, es un acto natural de relajación que hacemos, la mayor parte de las veces inconscientemente

Es necesario potenciar esos suspiros.

Podríamos decir que suspirar es muy sano, es el “grito libertario de las tensiones reprinidas

Suspire siempre que se lo pida el cuerpo, es “el aire que nos sobra por alguien que nos falta“, “Un prisionero que escapa de la cárcel del alma“.

Cuando sienta un estado de ansiedad que le oprime físicamente el pecho, ha llegado la hora de la relajación del suspiro. Está donde está, de pié, sentado, andando, en el trabajo, en casa…inicie su “Terapia del suspiro“,  libere emociones, suspire profundamente, sin importar emitir un sonido de alivio mientras el aire va saliendo de los pulmones.

El suspiro, para ser realmente relajante, debe ser desinhibido, sin trabas. Suspire tan alto como crea necesario; deje que su aliento se verbalice y proteste contra las tensiones que guarda en su interior.

Y no lo limite en un sólo suspiro.

Repita cuantas veces crea necesario dejando que el aire salga de lo más profundo de su ser llevándose consigo todas sus penas o tensiones.

¿Por qué es importante la respiración?

La sangre necesita oxígeno constantemente para mantener vivo a nuestros órganos y este oxígeno se recibe a través de la respiración.

Inspiramos y al hacerlo se pone en marcha toda una maquinaria física y química. Reacciones metabólicas desde lo más profundo de nuestros bronquios hasta nuestro abdomen.

La sangre necesita oxígeno para purificarse, limpiarse de todos los productos de desecho que recibe a su paso por nuestro organismo. Si no respiramos bien, nuestros pulmones no reciben suficiente oxígeno y por consiguiente nuestra sangre no puede purificarse,por ende nuestro organismo se va intoxicando. 

Esta falta de oxígeno es la principal causa de muchas de nuestras enfermedades físicas o psíquicas y por supuesto de las depresiones, ansiedad, palpitaciones….

Respiramos de manera automática y puede que nunca se haya parado a sentir su respiración de manera consciente.

Con sólo practicar de manera habitual y sentir como entra y sale el aire de nuestros pulmones, estaremos realizando además un excelente ejercicio de relajación. La mejor terapia para deshacerse de tensiones y mantener un buen estado de ánimo.

Practiquemos la “Respiración consciente”

1.- Nos tumbamos en el suelo sobre la espalda con las piernas y brazos ligeramente separados del cuerpo y los ojos cerrados para concentrarnos mejor

2.- Respiramos normalmente, como solemos hacer y comprobamos cómo es esa respiración. Rápida, pausada, entrecortada, corta…

3.- Colocamos una de nuestras manos sobre el tórax. Justo por encima del punto que sube y baja cuando miramos nuestro abdomen al respirar. Cuánto más cerca del corazón esté ese punto, peor será nuestra respiración, ya que nos indicará que es una respiración muy superficial y que nuestros pulmones no trabajan con toda su capacidad

4.- Colocamos ahora nuestras dos manos en la zona umbilical y tomamos consciencia de como se mueve con cada respiración. Un mayor movimiento en esa zona al inspirar y expirar nos estará diciendo que nuestra respiración es más profunda y los pulmones han aumentado su capacidad . Si es leve, ha llegado el momento de respirar de forma consciente y practicar a diario para aumentar el volumen de oxígeno en nuestro organismo y con ello nuestra sensación de bienestar

5.-Inspiramos y expiramos tres veces profunda y lentamente sintiendo como el aire llena nuestros pulmones y con ello desplaza suavemente nuestra zona abdominal.

Este ejercicio lo podemos repetir cuantas veces necesitemos.

¿Qué es relajarse?

Relajarse es descansar bien, hacer de nuestro reposo obligado una fuente de aguas vivas que nos revivifique por dentro y llene nuestro cuerpo y nuestra mente de nuevas energías para volver a la actividad.

¿Sabes sacar el máximo rendimiento a tu descanso?

¿Tiene un sueño reparador?

¿Se levanta cada mañana con la sensación de haber recargado las pilas?

Si contestó negativamente a alguna de las preguntas, es seguro que necesita relajarse, porque en su caso el inevitable período de reposo que necesitamos a diario o después de una actividad, no está cumpliendo debidamente sus funciones.

Es necesario descansar tanto el cuerpo como la mente. En ella recibimos información de manera permanente acumulando millones de datos cada minuto de nuestras vidas.

Si no logramos descansar bien y cumplir con el binomio actividad/reposo que necesitamos, nuestra salud se resentirá a corto plazo.

Tensiones, estrés mental o emocional, dolores musculares, falta de concentración…Empecemos por la relajación muscular.

Algunos de los pasos que proponemos a continuación pueden ser de gran ayuda.

1.- Lugar: Escoger un lugar tranquilo de la casa donde no lleguen ruidos externos.

2.- Acomodación: Lo ideal es sentarse cómodamente o tumbarse en alguna superficie  dura. Suelo, esterilla etc.

3.- Temperatura: Intentar que la habitación tenga una temperatura acogedora. Piense que en algún momento durante los ejercicios podemos quedar dormidos.

4.- Luz: Lo mejor es una penumbra tanto de día como de noche

5.- Hora: Escoger una hora que pueda respetar siempre. Puede ser entre la primera hora de la mañana, levantándose un poco antes o a última hora de la noche, justo antes de irse a dormir.

6.- Vestuario: No dude en que debe ser ropa holgada y cómoda, sin presiones en cintura o articulaciones y a ser posible de fibra natural

7.- Postura: Acostados sobre la espalda o sentados procure siempre que sea una postura cómoda y que permita respirar profundamente sin dificultad.

8.- Respiración: Empezar y terminar siempre las sesiones haciendo tres respiraciones profundas y lentas. Es decir, inspire más lentamente y durante más tiempo.

9.- Actitud mental: La relajación muscular y la mental deben ir de la mano. Ocupar nuestra mente en cada uno de los pasos que vamos haciendo durante el ejercicio es una buena forma de evitar las interferencias que al principio llegarán.

10. Tiempo: Dedicar diariamente  15 minutos  dos veces cada día al principio para ir tomando el hábito. Podemos ir aumentando el tiempo de manera gradual hasta llegar a media hora.

11.- Si por alguna circunstancia nos vemos obligados a interrumpir la sesión, no debemos levantarnos rápidamente ya que eso produciría un efecto nefasto en nuestro proceso de relajación y aprendizaje.

Con estos consejos ya podemos empezar a practicar.