Esta piedra suele tener tonalidades verdosas, pero en realidad puede presentarse bajo otras coloraciones, violeta,amarillos, rosa…Es un material muy apreciado por los talladores debido a su gran dureza.

El jade es conocido desde la prehistoria y utilizado en todas las épocas y culturas más diversas, sobre todo vinculado a la cultura oriental y más concretamente China, donde aún hoy la mayoría de sus amuletos los fabrican con esta piedra. En japón se conserva la costumbre de intercambiar regalos de jade en señal de reconciliación tras una disputa.

A nivel energético aporta templanza, armonía y buena disposición, valores muy apreciados por las tradicionales culturas niponas.

Las vibraciones de este cristal son limpiadoras y portadoras de calma. Ayudan a repeler la negatividad. En este sentido el jade es una buena herramienta para ahuyentar de nuestro lado rencores y odios, dos sentimientos muy perjudiciales para nuestro equilibrio emocional y personal.

En occidente el jade también ha sido apreciado desde siempre por sus virtudes curativas, sobre todo en el tratamiento de afecciones de vesícula y riñones, fiebres altas o potenciar la fertilidad.