algas

Son los vegetales más antiguos evolutivamente hablando y de ahí su gran riqueza en minerales, incomparables a ningún otro vegetal conocido hasta ahora.

Las algas pertenecen al grupo de alimentos consumidos desde la antigüedad por sus excelentes propiedades nutricionales, junto con legumbres, vegetales o frutos secos.

Precisamente, han sido utilizadas en todas las culturas desde tiempos inmemoriales, desde poblaciones chinas a hawaiianas, pasando por celtas, romanos, galos o vikingos o japoneses. De hecho Japón consume más de lo que es capaz de producir.

Las algas no absorben la contaminación marina, tal y como ocurre en el caso de los peces, ya que en zonas sobrecargadas de contaminación no se desarrollan. Por lo que se puede decir que se trata de una fuente orgánica limpia y cargada de nutrientes esenciales. Las algas o vegetales marinos cuentan con una amplia variedad de especies. Suelen crecer en aguas frías durante el invierno y todas ellas contienen clorofila. Las más verdes proceden de la superficie y tonalidades marrones  de profundidad.

Un dato curioso es que todas las algas son comestibles, al contrario de lo que ocurre en el reino vegetal terrestre donde encontramos plantas cuyo consumo no está recomendado. Otra cosa es el sabor, no a todos los paladares les agrada ni está dispuesto a consumir las distintas variedades. Entre ellos encontramos Hierro, Calcio, Magnesio y Potasio además de una importante cantidad de yodo, un mineral difícil de obtener en los alimentos que no proceden del mar.

Las variedades más comunes son el Wakame, Kombu, Arame, Nori, Dulse, Hiziki o Agar – Agar.

Se venden secas por lo que tanto su almacenamiento como su consumo resultan muy cómodos y su conservación se mantiene por periodos de tiempo muy prolongados, sin perder propiedades nutricionales.

De manera general, en sus tablas de composición, encontramos de media un alto contenido en ácido algínico, importante para eliminar de manera natural las toxinas y metales pesados de nuestro organismo. Son ricas en Vitamina A, grupo B (Excepto B12), C ,D ,E y K, en hidratos de carbono y proteína vegetal.

Antes de utilizarlas hay que ponerlas en remojo durante algunos minutos en unos casos, o cocerlas durante algún tiempo en otros, dependiendo de la variedad de algas que vayamos a utilizar.

Existen diversos estudios que demuestran que en las zonas donde más algas se consume, hay mayor longevidad y calidad de vida.

Entre sus beneficios :

-Estimulan la gándula tiroides y con ello el metabolismo. No se aconseja e personas con hipotiroidismo.

-Son muy alcalinizantes  y  remineralizantes incidiendo directamente en el cuidado de nuestros huesos y articulaciones.

-Son depurativas, limpian la sangre, estimulan el funcionamiento de nuestras vísceras.

-Regulan la tensión arterial.

-Aumentan la fortaleza del cabello, piel y uñas.

A tener en cuenta:

Una vez compradas deben ser guardadas en recipientes herméticos

Siempre deben lavarse en agua fría antes de poner a remojo para cocinarlas. Cada una tiene su tiempo concreto de cocción y remojo que oscila entre los 5 y los 10 minutos de media

Por suerte, cada vez más personas las incluyen en su dieta ocasionalmente o de manera continua gracias a los múltiples preparados y combinaciones existentes en los mercados especializados.

 

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