La extrema dureza de esta piedra ha hecho que desde siempre los joyeros la hayan apreciado mucho a la hora de confeccionar cuentas de collares, camafeos y toda una variada serie de objetos de decoración.

El término «Ónice» presenta una etimología incierta, pues mientras algunos opinan que viene del hebreo «shoam», que significa uña, otros se inclinan por defender su procedencia griega : «Lapus ónix», «piedra uña».

Sea como fuere, en ambos casos se hace referencia a la extrema dureza de esta gema.

Aunque se la conoce como ónice «Blanco», a veces aparecen ejemplares negros, marrones o verdes con bandas más claras.

A nivel energético y vibracional, el ónice blanco es muy apreciado por sus cualidades relajantes. Se utiliza en gemoterapia para ayudar a salir de situaciones depresivas o momentos de tensión.

Nos ayuda a centrarnos, a tranquilizar nuestro espíritu y nos aporta claridad de juicio para ver las cosas desde otra perspectiva más amplia, más comprensiva.

Esta piedra emite unas vibraciones muy positivas que estimulan la energía vital y que por tanto, tonifican y aportan energía y optimismo. Facilita la interiorización de nuestras emociones y hace que dejemos de vernos como el «Ombligo del mundo»

Sus cualidades se convierten en un elemento básico para ayudarnos a conseguir un estado de calma y de claridad, así como para animarnos en estados de tristeza o depresión.

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