Suspirar, es un acto natural de relajación que hacemos, la mayor parte de las veces inconscientemente

Es necesario potenciar esos suspiros.

Podríamos decir que suspirar es muy sano, es el “grito libertario de las tensiones reprinidas

Suspire siempre que se lo pida el cuerpo, es “el aire que nos sobra por alguien que nos falta“, “Un prisionero que escapa de la cárcel del alma“.

Cuando sienta un estado de ansiedad que le oprime físicamente el pecho, ha llegado la hora de la relajación del suspiro. Está donde está, de pié, sentado, andando, en el trabajo, en casa…inicie su “Terapia del suspiro“,  libere emociones, suspire profundamente, sin importar emitir un sonido de alivio mientras el aire va saliendo de los pulmones.

El suspiro, para ser realmente relajante, debe ser desinhibido, sin trabas. Suspire tan alto como crea necesario; deje que su aliento se verbalice y proteste contra las tensiones que guarda en su interior.

Y no lo limite en un sólo suspiro.

Repita cuantas veces crea necesario dejando que el aire salga de lo más profundo de su ser llevándose consigo todas sus penas o tensiones.

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