Este mineral, en forma de sales, se ha venido usando desde hace muchos años por la medicina tradicional o alopática para tratar los problemas de garganta y gastritis pero actualmente está en desuso en muchos países, debido a su posible toxicidad si se toma en altas dosis y durante mucho tiempo.

El bismuto era conocido en la antigüedad como un metal, a menudo se confundía con el plomo, estaño y antimonio.

El bismuto se deriva de la lengua alemana y significa «masa blanca».

Es un metal pesado de origen natural y estable, y alrededor del 86 por ciento más denso que el plomo, pero mucho menos tóxico, por lo que las aleaciones de bismuto ahora se utilizan como sustitutos de los productos que tradicionalmente se habían hecho de plomo, tales como los perdigones.

Los compuestos de bismuto fueron utilizados una vez para tratar la sífilis, pero son mejor conocidos ahora como remedios gastrointestinales.

En forma de oligoelemento (gluconato de Bismuto) tiene la ventaja de aplicarse para los mismos casos pero sin toxicidad alguna gracias a su dilución. Es así uno de los remedios naturales más eficaz para todos las enfermedades o infecciones otorrinolaringológicas (otitis, sinusitis, faringitis, laringitis, anginas, etc.). En cuanto a las anginas su efecto es muy interesante ya que a veces puede conseguir que recuperen su tamaño natural evitando así su extirpación.

En dosis elevadas puede ser muy tóxico. De cualquier forma se recomienda que su uso y dosis, solo sean pautadas por un especialista.

El bismuto y sus sales pueden causar daños en el hígado, aunque el grado de dicho daño es normalmente moderado. Grandes dosis pueden ser mortales.

A nivel industrial es considerado como uno de los metales pesados menos tóxicos.

Lo podemos encontrar en algunos alimentos como la raíz de MACA y algunas Algas