Las semillas de chía son originarias de américa central y junto al lino, una de las especies vegetales con la mayor concentración de ácidos grasos Omega 3.

Durante miles de años ha sido un alimento básico en las civilizaciones maya y azteca y con razón, ya que están repletas de vitaminas, minerales y ácidos grasos. Ya en 2009 la Comisión Europea autorizó su ingreso como nuevo alimento para ser utilizada en productos de panadería. Posteriormente en 2013, la autorización se extendió a otros productos así como “chía empaquetada” y se recomendó un consumo máximo de 15 gramos al día a partir de 18 años y de 1 a 4 gramos desde los 5 años.

La chía es valorada principalmente por su aceite. Como ocurre con las olivas, las diferencias entre los métodos de extracción determinan su rendimiento, contenido y calidad de los ácidos grasos, fibra total así como antioxidantes. El aceite de chía se usa como suplemento tanto para humanos como para animales. En el caso de la alimentación humana podemos encontrarnos tanto aceite para cocinar, suplementos de aceite de chía y semillas crudas.

Destacar también la gran versatilidad de estas semillas a la hora de cocinar. No contienen gluten ni necesitan molienda para ser consumidas, se pueden añadir a batidos, espolvorear en ensaladas, sopas, cereales, avena, yogur y mezclada en cualquier receta de cocción.

Además contienen:

  • 5 veces más la cantidad de calcio que la leche.
  • 3 veces más la cantidad de antioxidantes que los arándanos.
  • 3 veces más la cantidad de hierro que las espinacas.
  • 2 veces más la cantidad de fibra que la avena.

Algunos beneficios más…

Crean sensación de saciedad que nos ayuda a controlar la dieta para no picar entre horas.

Absorben entre 10-12 veces su peso en agua ayudando a mantener hidratado el organismo por lo que se recomienda su ingesta en deportistas o personas muy activas antes de ir al gimnasio o de salir a correr.

Ayudan en el proceso digestivo y controlan el hambre. Además al entrar en contacto con el agua forman una capa hipocalórica que hace que aumente su peso diez veces más dentro del estómago, lo que produce sensación de saciedad.

Aumentan la masa muscular proporcionando un aporte extra de energía y además gracias a su alto contenido en fibra y proteínas contribuyen a regenerar los tejidos.

Los ácidos grasos Omega 3 que poseen entre sus compuestos ayudan a reducir el dolor articular, controlar los niveles de colesterol en sangre, previenen la oxidación celular, los dolores inflamatorios….

Es importante comentar que no por tomar semillas de chía estaremos bebiendo de la fuente de la eterna juventud. El consumo de estas debe ir acompañado de un estilo de vida y alimentación equilibrados y acordes a nuestra edad.

Hay 64 calorías en 15 gramos de Semillas secas de chía, 53% de grasas saludables, 36% de carbohidratos y un 11% de proteínas además de sodio, potasio, fibra…

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

10 + 6 =