No existe “una” arcilla, sino “arcillas” cuyas diferencias estructurales son considerables. Son compuestos complejos de diversas sustancias minerales al igual que sus efectos biológicos.

Las arcillas son rocas sedimentarias provenientes de la erosión lenta de los granitos. Su componente principal es un silicato de alúmina hidratado. Las arcillas llegan a humedecerse con facilidad y forman pastas impermeables y plásticas, que al secarse se contraen y agrietan. El silicato de alúmina hidratado casi nunca se presenta solo en la naturaleza; de ahí que el color de la arcilla varía en función de lo que lleve mezclado y en proporciones variables. Sus colores van desde el pardo al rojizo, pasando por la gama de los amarillos, ocres y verdes. El caolín es de color blanco.

La arcilla permanece activa en condiciones normales, cuando la elevación de la temperatura ha sido demasiado alta pierde gran parte de sus propiedades, puesto que se queda inerte. Por tanto hay que evitar todo calentamiento directo, todas tienen más o menos las mismas cualidades, pero en proporciones a veces muy diferentes. Esto explica que una arcilla pueda resultar particularmente eficaz para una persona y no para otra. Por tanto lo ideal es adecuar el tipo de arcilla a la persona

Las variedades de arcilla que recomiendo para uso externo, las diversas montmorillonitas (sódica, cálcica, hectórica sódica).  Podemos encontrarla en tonos verde o gris. Sirve para purificar los aceites vegetales y las materias grasas.

Muy rica en magnesio. Contiene silicio, óxido de hierro, óxido de aluminio, óxido de manganeso, cal, óxido de magnesio, potasio, sosa, óxido de titanio y fosfatos. Su capacidad de absorción y su pureza le convierten en una arcilla de cualidades excepcionales, muy superiores a la arcilla verde ordinaria. Es a la vez desintoxicante, remineralizante y absorbente.

En dolores articulares podemos preparar un bol con 5 cucharadas soperas de arcilla verde o blanca y añadir agua tibia mientras mezclamos bien hasta que forme una pasta y aplicar sobre la zona dolorosa o inflamada una capa generosa. retiramos pasados 20 minutos con agua tibia y terminamos con agua fría. Puede añadir a la arcilla 10 a 20 gotas de aceite esencial de tomillo o hisopo para aumentar el efecto.

Otra opción es darse a diario un baño caliente con una o dos cucharadas soperas de arcilla y 20 gotas de tomillo o hisopo.

 

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