Mientras soñamos nuestro cerebro no descansa. En él se llevan a cabo multitud de movimientos y estímulos químicos que le ayudan a mantener su equilibrio interior.

Los movimientos principales son el ritmo Theta o imaginación visual y el ritmo Beta o procesado de esa visión. Habrá ritmo Alfa en las áreas de reposo del cerebro, pero al dormir se producen estos ritmos.

El ritmo beta desencadena además un movimiento rápido de ojos (MOR) que nos indica la parte de nuestro descanso más profundo a lo largo de la noche. Estos movimientos al parecer se producen mientras vemos lo que estamos soñando. En experimentos de investigación llevados a cabo en personas cuando se les priva del sueño (MOR) durante varios días, se descubrió un cambio en su conducta. Se volvían más irritables llevando algunos casos a extremos de psicosis.

Soñar es imprescindible para mejorar nuestro estado de salud físico, mental y emocional. 

Se habla de sueños premonitorios, de seres espirituales que usan el periodo de sueño para comunicarse con nosotros o simplemente una liberación de material mental innecesario y aparentes sinsentidos. Sea como fuere podemos aprender a interpretar nuestros sueños de modo que nos sirva de ayuda desde el yo primitivo a nuestro ser actual.

El soñar nocturno y la relajación diurna, cuando la consciencia está suspendida entre ambos hemisferios cerebrales, provoca un equilibro entre ambos que determina un aumento de relajación y toma de contacto con nuestro ser más interno.

Si lleva una vida ajetreada, excesivamente activa o en tensión, le cuesta relajarse o raramente sueña, probablemente estará en un estado de desequilibrio, fácilmente alterable e irascible y emocionalmente afectado.  En estos casos es recomendable comenzar una rutina de ejercicios de relajación acompañados de una alimentación adecuada.

Los sueños no se deben interpretar sobre una base racional, a menudo las cosas carecen de sentido o extremas. las experiencias violentas de un sueño, pueden ser la liberación de sentimientos reprimidos, la muerte de un familiar o amigo puede anunciar una ruptura emocional con esa persona, no el deseo de su muerte. Nos pueden ayudar a entender conflictos emocionales de los que no conseguimos liberarnos de manera consciente y es nuestro inconsciente quien nos avisa de esa necesidad.

Para interpretarlos no basta leer un libro sobre el tema. Es necesario tomar nota detallada de cada sueño , establecer una pauta si la hubiese y consultar con un profesional que interprete esas emociones atrapadas o situaciones si es que nosotros finalmente no somos capaces de tomar consciencia sobre lo que nos ocurre.

 

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