Incluir alimentos con Vitamina C en nuestra alimentación diaria sería un acierto de pleno ya que su carencia conduce a una sensación de fatiga y un sentimiento de tristeza.

La dosis mínima diaria es de entre 90 y 110 mg al día para una persona adulta, el equivalente a comer dos naranjas.

El consumo adecuado de vitamina C evita en nuestro organismo no sólo un simple resfriado, también la aparición de inflamación dolorosa de las articulaciones, mala nutrición, escorbuto, irritabilidad, problemas de piel, debilidad general entre otras muchas enfermedades.

Esta vitamina es fácilmente destruida por el calor, la cocción, la baja temperatura y la oxidación. Nuestro cuerpo no la acumula, por lo que debemos de ingerir a diario alimentos frescos que la contengan.

Vitaminas esenciales

Aunque se trate de una vitamina esencial y que debemos aportar diariamente por que nuestro cuerpo no es capaz de producirla o almacenarla, según los datos de ingesta dietética (ENIDE), la población española cubre perfectamente sus necesidades y en algunos casos hasta se supera (dependiendo de factores como la edad o el sexo)

Dicho esto queda demostrado una vez más que los suplementos de vitamina C no son necesarios. De hecho el exceso puede provocar cálculos renales.

En contra de lo que podemos pensar, no son los cítricos los alimentos que contienen mayor cantidad de esta vitamina. Aquellos que más cantidad contienen por mg son:

  • Guayaba fresca sin piel (273 mg)
  • Perejil fresco (190 mg)
  • Grosella negra (159 mg)
  • Brócoli (110 mg)
  • Papaya cruda pelada (64 mg)
  • Berros, cebollino, fresas y kiwi (60 mg)
  • Naranjas y repollo (50 mg)
  • Coliflor, mangos y limonada (44 mg)
  • Canónigos y mandarinas (35mg)

Fuente BEDCA

Consumir cualquier fruta o verdura cruda tiene una buena cantidad de esta vitamina, no es necesario en ningún caso consumir frutas concretas para cubrir requerimientos en la población.

La recomendación general de consumir frutas y verduras a diario, es suficiente para garantizar el aporte de vitamina C necesario excepto en casos concretos por alguna enfermedad y siempre bajo prescripción profesional del dietista nutricionista.

Por otra parte, si aumentamos el consumo de alimentos saludables, no dejaremos espacio a los productos ultraprocesados, lo cual no es una mala idea si queremos dar un paso más para mejorar en calidad de vida.

Uno de los padres de la Naturopatía como fue D. José Castro enseñaba que:

El hombre come enfermedad es justo que esté enfermo.

El hombre bebe enfermedad luego justo es que enferme.

El hombre respira enfermedad justo es que enferme

Si el hombre comiese, respirase y bebiese acorde con la naturaleza no enfermaría.

Se podría decir entonces que uno de los pilares fundamentales para mantener una buena salud y un mejor estado de ánimo, es mantener una alimentación equilibrada, sostenible y acorde con nuestras necesidades básicas.

Atendiendo a estas afirmaciones, no debemos olvidar incluir diariamente nutrientes básicos, vitaminas o minerales que están presentes en los alimentos que ingerimos. De nada nos servirá tomar suplementos alimenticios para evitar problemas de salud, sin antes conocer cuales son nuestras carencias.

Es por esto que la intervención del nutricionista se vuelve fundamental para conocer qué necesita o qué sobra en nuestra despensa para empezar a encontrarnos mejor con nosotros mismos.

No se trata sólo de mantener o recuperar nuestro peso ideal, vamos más allá cuando hablamos de sobrepeso u obesidad. Nos referimos a evitar esta condición y todas las que vienen de su mano. Problemas circulatorios, resistencia a la insulina, problemas renales y otras patologías que sumadas a la obesidad hacen que nuestros niños hoy sean afectados mañana por cualquiera de estas enfermedades que se podrían evitar en la mayoría de los casos si vaciamos nuestra despensa de algunos productos y las llenamos de alimentos saludables.

Por esto y como nos comentó hace unas semanas el Dietista Nutricionista Aitor Sánchez, en la presentación de su libro «Mi dieta ya no cojea»,

Si no lo compras, no lo consumes

Cambiar un hábito adquirido es muy difícil en la sociedad actual incluyendo el tomar adherencia hacia una alimentación más saludable, aunque también sabemos que sólo hay que dar un primer paso para movernos de donde estamos.

La decisión ahora está en tus manos.

Cada mañana hay muchas personas que se pueden sentar delante de unas tostadas de pan, un vaso de leche con o sin cereales o algo de fruta y yogur en el mejor de los casos.

La idea que tenemos sobre los «productos para desayuno” está bastante instaurada en la población.

Gracias a ello nuestra primera comida del día se convierte de manera general en un desastre. ¿Estamos equivocados?

Los productos que forman parte de los desayunos de más del 80% de la población como los zumos, pan blanco, galletas, bollería o cereales no son más que una mezcla de harinas refinadas, azúcares y grasas poco saludables en la gran mayoría de las ocasiones.

En definitiva, productos cargados de energía azucarada y almidonada pero nada atractivos a nivel nutricional, saludable o saciante.

En realidad el desayuno no es la comida más importante del día. Ya son cientos los Dietista- Nutricionistas que alzan su voz en distintos foros para que empecemos a tomar consciencia de los alimentos reales que ingerimos. Lo que hasta ayer era ley, hoy no es más que un mito alimentario que nos está llevando a ser un país de personas obesas, mal nutridas y por ende enfermizas.

Cada año se multiplican las alergias, los problemas cardiovasculares, la diabetes y otras enfermedades relacionadas directamente con nuestro muchas veces, poco saludable estilo de vida y alimentación.

En resumen, debemos cambiar el chip y dejar de desayunar cada día lo mismo para empezar e introducir poco a poco alimentos reales y saludables, en vez de productos específicos para el desayuno siempre y cuando lo desees.

No es obligatorio desayunar cada mañana. Esta es una ingesta más de alimentos que hacemos a lo largo de la jornada y que suma junto al resto la energía que consumimos. Por tanto, consumir alimentos reales es nuestro primer objetivo y por ello os dejamos algunas propuestas para ir cambiando de hábitos alimenticios.

-Lácteos fermentados como yogur natural, kéfir, queso quark o queso batido (sin azúcares añadidos)desayuno saludable 2

-Fruta fresca de temporada (entera o cocinada)

-Fruta desecada (pasas, higos secos, orejones, dátiles) o deshidratada.

-Frutos secos (tostados no fritos o salados)

-Cereales integrales (arroz o avena, semillas de chía

-Pan hecho en casa. Panes de semillas (o adquirido en locales de confianza)

Crudo o tostado con tomate, aguacate, aceite de oliva, atún, queso y nueces, humus…

-Huevos revueltos (con jamón, atún, champiñones, espárragos…) o duros

-Combinar frutos rojos con queso, tomate cherry con jamón serrano y almendras, queso fresco con dátiles y chocolate negro, rodajas de naranja con almendras picadas o nueces y canela en polvo..

Imaginación al poder