La Alcachofa o Alcaucil (CYNARA SCOLYMUS) , es una flor que se consume como verdura.

Forma parte de la evolución y selección natural de diferentes cruces de los cardos y  originaria probablemente de la zona este africana.

Se conocen vestigios antiguos que dan fe del cultivo de la alcachofa en la antigua Grecia, y se sabe que en la Roma clásica ya era un alimento habitual de la dieta de la población.

Hoy día se cultiva en países de clima templado o cálido, con inviernos suaves, pues resiste mal las heladas. El principal productor mundial es Italia, con cerca de 400 mil toneladas, pero España le sigue a cierta distancia, con una producción anual en torno a las 225 mil toneladas.

La hoja de la alcachofa contiene esteroles, magnesio y potasio, por citar solo algunos de sus componentes.

Estos actúan en sinergia con la cinarna, una sustancia amarga y aromática contenida en la planta.

La alcachofa presenta una importante actividad reguladora de la secreción de la bilis, por lo que está indicada en caso de algunos problemas hepáticos como ictericia o mala digestión de las grasas.

Otra de sus propiedades se basa en su poder regenerador de las células hepáticas, ayudando a este órgano a combatir las sustancias tóxicas y a mantener los niveles correctos de colesterol en sangre.

Resulta de especial interés el consumo de alcachofa en personas que necesiten controlar su apetito, debido a su gran aporte en fibra o en aquellas que padecen de digestiones difíciles, aunque por encima de todo se recomienda consultar con el dietista para que realice una ingesta de alimentos acorde a nuestras necesidades.