Para llevar una alimentación saludable hay que tener en cuenta ciertos aspectos fundamentales.

En el artículo de esta semana intentaremos ir creando la llamada “Adherencia” a una alimentación saludable, ta que para quienes desean cambiar sus hábitos alimenticios es uno de los principales inconvenientes. O lo que es lo mismo:

“Cuando dejo la dieta subo más peso del que ya perdí” o “Entonces ahora ¿Voy a tener que estar siempre a dieta?”

Aclaremos que la alimentación jamás debe ser un sacrificio sino más bien un momento de tranquilidad y degustar nuevos alimentos reales. Probar texturas, conocer nuevos sabores y compartir la experiencia. ¿Suena bonito? puede ser real.

Al grano.

Para conseguir adherencia a una alimentación más saludable, sostenible y adaptada a nuestras necesidades aquí van los primeros conceptos:

1.- Basar nuestra alimentación en cereales integrales, frutas, verduras, legumbres y semillas. brotes

2.- Incluir fuentes de proteína animal/vegetal según nuestras necesidades incluyendo pescado azul, huevos, frutos secos o legumbres

3.- Ingerir grasas saludables que provengan de Aceite de oliva virgen extra (AOVE) , aguacate, frutos secos o semillas.

4.- Masticar bien los alimentos antes de ingerirlos, comer despacio.

  • En la Medicina tradicional china se propone masticar los alimentos tantas veces como años tenga la persona que los ingiere, con ambos lados de la boca.
  • En la actualidad se sabe que el instinto de hambre/saciedad dura unos 20 minutos. Con una masticación lenta conseguiremos saciarnos igual con menor cantidad de alimentos.
  • Masticar de manera pausada nos ayuda a relajarnos, concentrarnos en lo que hacemos y degustar los alimentos y sus sabores, por lo que la experiencia de alimentarnos y nutrirnos será más placentera.

5.-Beber siempre agua en cualquier caso

6.-Elegir alimentos de temporada y cercanos. Esto implica el consumir productos frescos en abundancia promocionando además el comercio local, por lo que estaremos generando riqueza en nuestro entorno.

7. Lo más difícil, dar el primer paso. Mantener una vida activa según nuestra edad y condición, evitando el sedentarismo y comer sentados frente al televisor. Estos son, junto con saber disfrutar de los alimentos, puntos importantes a tener en cuenta.

….y ante cualquier imprevisto, duda o más información, acudir a los profesionales que pueden resolverlas y ayudarnos a conseguir nuestros objetivos. en este caso, conseguir adherencia a una dieta/vida más saludable. Por tanto les invito a consultar siempre a un Dietista.

¿Cuando empezamos?

 

Nuestra vida se establece a partir del hecho de respirar.

Todo lo que está vivo respira manteniendo un ritmo que cambia según la actividad que estemos desarrollando.

Perdemos la capacidad de respirar con la que nacemos por estar sometidos constantemente al estrés, la ansiedad, el miedo o la autoexigencia y solo utilizamos una pequeña parte de nuestro potencial. Esto hace que nuestra respiración se vuelva deficiente y con ello merme nuestra capacidad de resistencia y bienestar general.

El control de la respiración es fuente de salud y en muchas disciplinas orientales se recoge esta influencia recíproca entre respiración y bienestar.

Yoga, Taichi o meditación comienzan realizando algunas inspiraciones profundas y conscientes. Las llaman respiraciones completas.

Estas nos relajan y mantienen en el momento presente, conscientes de la actividad que estamos haciendo y alejando nuestros pensamientos de los problemas y la vida cotidiana.

Hoy aprendemos a realizar respiraciones largas y profundas para llegado el momento, poder practicar y evitar situaciones de estrés que en poco o nada nos benefician.

Primera fase:

Sentados o recostados cómodamente, apoyamos ambas manos sobre el vientre de manera que rocen las puntas de los dedos. Cerramos los ojos y nos concentramos en las sensaciones de nuestro propio organismo.

Inhaha. Inspira el aire y deja que se hinche el vientre. Notaremos como las puntas de los dedos tienden a separarse. Llenaremos completamente los pulmones

Exhala. Al sentir los pulmones llenos de oxígeno, lentamente exhalamos vaciando primero la zona superior y ayudados por la contracción de nuestro vientre vaciar la parte inferior.

Segunda fase:

Inhala. Llenamos primero nuestro vientre dejando que dilate nuestras costillas de manera suave para más tarde llenar a fondo los pulmones.

Exhala. Primero vaciamos la parte superior de nuestros pulmones y después dejamos que se hundan nuestras costillas poco a poco, ayudados por la contracción del vientre para terminar.

Tercera fase:

Descansa una mano sobre la rodilla o cadera y la otra sobre la clavícula

Inhala. Siente como ambas manos se separan mientras se llenan vientre y pulmones de aire. Realiza una pequeña elevación de las clavículas y el esternón para tomar más aire

Exhala. Una vez llena la cavidad torácica, ve exhalando el aire poco a poco dejando que desciendan las clavículas mientras el vientre y los pulmones vuelven a su posición inicial.

Ya relajados continuaremos respirando de manera tranquila durante un par de minutos prestando atención a nuestros movimientos.

Bastan unos minutos para notar los efectos de esta respiración. Practicada varias veces a lo largo del día nos sentiremos más tranquilos y relajados para afrontar nuestras actividades diaria con otro talante.