Se definirá dislipemia o hiperlipidemia como la alteración de lípidos en sangre.

Consiste en la presencia de altos niveles de colesterol, triglicéridos o ambos a la vez, en el organismo. 

Los lípidos cumplen funciones esenciales e importantes, por ejemplo en el sistema hormonal.
El problema aparece cuando comienzan a acumularse

Un nivel alto se asocia al desarrollo de enfermedades crónicas y degenerativas, responsables de la  disminución del tiempo y calidad de vida de las personas que las padecen

Obesidad, hipertensión, diabetes mellitus, infarto agudo de miocardio o eventos vasculares cerebrales son cada vez más habituales

Los azúcares también cuentan

Curiosamente no pensamos en los hidratos de carbono simples o azúcares cuando hablamos de este tipo de enfermedades y créanme cuando les digo que tienen mucho que ver con ellas.

Tanto las grasas que consumimos como los 
«
azúcares»  nos sirven como fuente de energía.

En ambos casos, aquellas que no se utilizan a lo largo del día, se irán acumulando en los depósitos de grasa del organismo para ser utilizadas en caso de necesidad. 

El estilo de vida actual hace difícil que este equilibrio entre energía consumida y gastada se lleve a cabo de manera natural, por lo que la ecuación irá a favor de la acumulación y como resultado obtendremos sobrepeso.

La solución está en nuestras manos

Debemos cuidar todos los aspectos de nuestra alimentación además de seguir unas pautas sencillas y asequibles en el estilo de vida como:

  • Llevar una dieta adecuada a nuestras necesidades en las que se incluyan grasas saludables procedentes de carnes magras, pequeños pescados azules o  frutos secos
  • Hidratos de carbono procedentes de cereales integrales
  • Proteínas de alto valor biológico procedentes del huevo además de otras proteínas de calidad
  • Evitar el alcohol y el tabaco 
  • Hacer ejercicio diario moderado

El objetivo principal es bajar, a niveles normales, la concentración de ellos en sangre y evitar la multitud de problemas asociados que podrían afectarnos. 

Por tanto dediquemos un poco más de tiempo a nuestra alimentación, uno de los principales factores que condicionan nuestra salud.