Científicos de la Universidad de Liverpool (Reino Unido) confirman la influencia negativa que tanto los ‘instagramers’ como los ‘youtubers’ pueden tener en la alimentación de los más jóvenes.

Cada vez son más los jóvenes que acceden a internet y redes socales y a una edad también más temprana.

Este análisis, realizado sobre 176 menores de entre 9 y 11 años y publicado en la revista ‘Pediatrics’ tenía como objetivo observar el efecto de la comercialización en las redes sociales de alimentos (saludables y no saludables), a través de las plataformas con ‘influencers’ en la alimentación de los niños.

DESARROLLO:

Los científicos formaron tres grupos aleatorios  a los que mostraron páginas de Instagram y youtube, perfiles con millones de seguidores que incrementaban la credibilidad en su público.

A un primer grupo se le mostró una variedad de bocadillo y alimentos saludables (frutas), a un segundo grupo no saludables como galletas o chocolate y a un tercer grupo denominado “de control” productos no alimenticios como ropa y deporte.

RESULTADO:

Aquellos que observaron productos no saludables consumieron un 32 % más de calorías en bocadillos poco saludables y un 26 % más de calorías totales (de bocadillos saludables y no saludables), en comparación con los niños que vieron las imágenes de no alimentos.

Los autores determinan que  la comercialización por parte de ‘influencers’ de alimentos poco saludables incrementa la ingesta inmediata de estos alimentos por parte de los niños, mientras que la promoción de alimentos saludables no tiene tal efecto.

Reconocen que las marcas buscan relaciones promocionales con ’influencers’ debido a su alcance y la confianza que los seguidores tienen en ellos.

Los niños tienen derecho a participar en medios digitales y un derecho a la protección de la salud pero también se necesitan restricciones más estrictas en torno al marketing digital de alimentos poco saludables a los que se exponen a diario.

Y ahora la pregunta es:

¿Sabemos a quién siguen nuestros hijos en redes sociales?.

Teniendo en cuenta el impacto que puede tener en sus vidas, no estaría mal hacer un repaso a redes junto a ellos y hacerles cuestionar lo que ven y comparten en ellas.

Cultivar en ellos una mentalidad crítica para que aprendan a distinguir sobre lo que es o no correcto también en internet.

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