Se define como la ciencia que estudia la utilización de los productos de origen vegetal con fines terapéuticos.

Desde tiempos inmemoriales se han usado las plantas en sus distintas formas, para paliar, atenuar o curar estados patológicos.

En el amplio mundo de las plantas las encontramos con propiedades farmacológicas más intensas o atenuadas, según sea la especie, recolección o parte destinada de las mismas para realizar las distintas fórmulas y preparados.

Así la hoja de digital, de la que se obtiene como principio activo “digoxina” se considera una planta potente, mientras las manzanillas o la raíz del regaliz se encuentran entre la que tienen unos efectos generales más atenuados.

Si bien, de la definición de Fitoterapia se deduce que esta va a utilizar cualquier producto de origen vegetal, independientemente de su potencia farmacológica o toxicidad, la realidad es que bajo este término suelen encontrarse sólo aquellos preparados con plantas de actividad moderada a suave y con amplios márgenes terapéuticos.

Son tratamientos menos agresivos y que hacen de la fitoterapia, o terapia con plantas una técnica especialmente útil aunque no exenta de peligros.

Si no sabemos utilizar las plantas de manera adecuada puede perjudicar más que beneficiar. Para conseguir un uso racional de la fitoterapia, es necesario tener en cuenta estas tres premisas:

Museo de la ciencia y la tecnología

-Natural no es sinónimo de inocuo

-Debe tener una base científica comprobada que avale y apoye su eficacia

-Su eficacia se consigue sólo con el uso adecuado de los preparados

Por tanto, no debemos maximizar o minimizar las posibilidades que nos ofrece.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió la planta medicinal en 1978 como cualquier planta que en uno o más de sus órganos contiene sustancias que pueden ser utilizadas con finalidad terapéutica o que sirven para realizar semisíntesis químico/farmacéuticas.

Históricamente la producción de medicamentos y el tratamiento farmacológico de las enfermedades, se inició con el uso de las plantas.

Es más, una parte importante de los fármacos empleados actualmente, derivan directa o indirectamente de principios activos extraídos de las plantas, algas, hongos, líquenes y otros.

La química natural de las plantas

Insisto, natural no significa inocuo.

Los principios activos de las plantas actúan directamente con nuestro organismo. Somos química, estamos compuestos por millones de células que constantemente intercambian sustancias entre ellas y con el resto de nuestro organismo.

En un minuto nuestro cuerpo es capaz de sintetizar cientos de reacciones químicas internas para mantenerse vivo, despierto, descansar, regular los niveles de oxígeno, glucosa, hormonas en sangre y otras tantas.

De ahí la importancia de no ingerir sustancias recomendadas por quienes no conocen los principios activos de las plantas y llevar a cabo de manera correcta las recomendaciones profesionales.

De esta forma evitaremos sustos desagradables e incluso llegar a sufrir las graves consecuencias por el uso inadecuado de cualquier tipo de planta, por muy inocente que nos parezca.

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