dolor de garganta

Es normal que aparezca en cualquier época del año pero ¿Qué debemos tomar en caso de padecer esta molestia?

La faringitis supone sufrir un proceso inflamatorio en la parte interna o mucosas de la faringe, entre las amígdalas y la laringe.

Habitualmente está causada por alguna bacteria, como el estreptococo pyogenes, hongos, algún virus, como el del herpes simple o una reacción alérgica a alimentos.
También la exposición a ciertos tóxicos inhalados, el tabaco o el humo, pueden favorecer su aparición.

La mayoría de los casos de faringitis ocurre durante los meses más fríos. La enfermedad con frecuencia se propaga entre los miembros de la familia y contactos cercanos.

Síntomas

Las faringitis suele cursar con dolor al tragar, voz ronca, enrojecimiento faríngeo, y a veces engrandecimiento de las amígdalas, que pueden tener focos de pus. 

En ocasiones hay fiebre, dolor de cabeza y cansancio, o aparecer tos, ante cualquier irritante ambiental. Puede hacerse crónica.

En la mayoría de los casos, el tipo de faringitis aguda causada por un virus no responde bien a los medicamentos. 

En los casos más comunes y leves sólo hay que esperar a que la enfermedad se resuelva , tomando algún remedio tradicional. 

¿Qué alimentos están recomendados?

Beber mucha agua es importante para mantenerse hidratado y aliviar la sequedad en la garganta desde el primer día. 

Los líquidos tibios, pastillas anestésicas y caramelos duros tienden a calmar el dolor de garganta también. Algunos acuden a remedios naturales tales como infusiones de salvia o malvavisco.

Si persisten o es muy molesta debe acudir a su médico, quien le inspeccionará las lesiones, en su caso hará análisis de sangre, cultivos de ella y le indicará el tratamiento más adecuado según sea el caso.

Datos curioso

Son necesarias una buena higiene bucal, vitamina A y E.  La faringitis localizada llega a provocar dolor en la nuca por lo que debemos estar atentos a cualquier señal y evitar aquellas conductas que son más perjudiciales

Beber líquidos muy fríos o demasiado calientes, una mala o deficiente higiene bucal, estar en ambientes muy cargados o contaminados o no abrigar bien la garganta, pueden hacer que empeoremos y el proceso se alargue más de lo deseado

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