La alimentación de nuestros mayores y el resto de asuntos relacionados con su salud no deben pasarnos por alto si queremos mejorar su calidad de vida

Según datos del INE, Instituto Nacional de Estadística, la mayoría de nuestros ancianos vive en su domicilio, un 4,5% lo hace en residencias de ancianos. Esta proporción ha crecido de forma importante, aunque sigue siendo inferior a la media de los países de Europa Occidental.   

Una proporción importante de quienes viven en sus domicilios lo hacen solos y otra únicamente con su pareja, que puede presentar una edad y problemas de salud muy parecidos 

Debido a ser un sector de la población vulnerable, uno de nuestras preocupaciones debe ser la alimentación, teniendo en cuenta sus carencias y problemas frecuentes

Los más comunes son los derivados del paso de los años en el aparato digestivo, dentición, dificultad para tragar, pérdida progresiva de la función motora, además de osteoporosis, hipertensión, diabetes y otros muchos.

Tras todo esto, lo primero que se debe valorar como profesional de la dietética y trofología, son los requerimientos nutricionales de la población, ¿qué cantidad de energía gasta y qué alimentos son los más apropiados para cada persona?  

Tan importante es una textura y temperatura adecuada de los alimentos que toman como asegurar un aporte suficiente de todos los nutrientes, vitaminas, minerales agua, fibra etc.

Esto se consigue fácilmente si la persona dispone de un estado de salud aceptable y consume una dieta variada, amplia y rica en alimentos frescos. Los suplementos alimenticios se administran sólo en algunas situaciones muy concretas.  

La importancia de vitamina D y calcio.  

En los últimos años las evidencias de unos niveles bajos de vitamina D en la mayoría de los ancianos son abrumadoras, lo que ha condicionado que las recomendaciones al respecto se eleven   

El papel de esta vitamina en la prevención de osteoporosis y caídas, es un argumento definitivo. Junto a ello el calcio, especialmente en las mujeres. En la actualidad se sitúan para esta población entre los 1.200-1.500 mg/día. 

Suplementar la dieta con altas dosis de sustancias antioxidantes como las vitaminas C y E de cara a un eventual retraso en el proceso de envejecer no está justificado

Destacar también que habrá que estar atento para cubrir otras deficiencias frecuentes como hierro, magnesio, folatos o vitamina B12 

Textura, temperatura, frecuencia…todo es importante para dar una mayor calidad de vida a nuestros mayores a través de algo tan vital e importante y vital como la alimentación 

Después de esto, poder añadir dos claves importantes. A cualquier edad es necesario respetar dos conceptos:

Cantidad: Menos cantidad de alimentos y con una frecuencia adecuada en las tomas diarias

Calidad: Más calidad en los alimentos frescos y de temporada que añadir a nuestra cesta de la compra.