El cuidado de la salud de nuestros niños y niñas es una prioridad para los poderes públicos, las familias y la sociedad, como lo exige la Declaración Universal de los Derechos de la Infancia de Naciones Unidas y la Constitución Española.

En este sentido,para las autoridades el velar por la promoción de una alimentación saludable, de un grado de actividad física adecuado, del control de la inactividad y de la protección frente a la publicidad de alimentos y bebidas no saludables se convierte en una prioridad.

Los hábitos alimentarios y de actividad física e inactividad adquiridos en los primeros años tienen una gran continuidad en la edad adulta, por ello, cuanto más saludables sean, menor será el riesgo de enfermedades y mala calidad de vida en esta edad y edades posteriores.

Fomentar hábitos saludables a edades tempranas es responsabilidad de todos

De manera constante, los estudios realizados sobre este asunto por parte de las autoridades sanitarias responsables,  destacan que los niños que recibieron una alimentación saludable y  mantuvieron un peso y un índice de masa corporal adecuado tienen mucho menos riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, metabólicas, obesidad y mortalidad cuando son adultos jóvenes, en comparación con aquellos que llevaron una alimentación y estilo de vida inadecuado.

CREAR BUENOS HÁBITOS ES COSA DE TODOS

En los últimos años se está insistiendo en crear hábitos de vida saludable desde las instituciones adecuadas, aunque cualquier esfuerzo es poco si se piensa en la salud de la población, y no servirá de mucho si este esfuerzo no es compartido por todos.

Evitar los productos ricos en azúcares es un paso más para evitar la diabetes tipo 2

Todos somos responsables de que nuestros futuros adultos no sean pacientes con enfermedades tan comunes hoy como Diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares o en última instancia cáncer.

Dejar la responsabilidad de la buena alimentación en manos de los comedores escolares y no mantenerlos fuera de ese entorno es tan ineficaz como hacer lo mismo pero al contrario. De ahí la importancia en que el esfuerzo por crear buenos hábitos no recaiga sólo en una parte de la sociedad.

USEMOS EL SENTIDO COMÚN

No es alarmismo, es sentido común por ver como cada día nuestras autoridades sanitarias trabajan con este tipo de enfermedades, que se hubiesen podido evitar en la gran mayoría de los casos de manera sencilla a lo largo de nuestra vida.

Ponemos nuestro pequeño grano de arena si en casa facilitamos el acceso a fruta fresca y agua en sitio visible y accesible a toda la familia, salimos a caminar y aparcamos un poco más lejos nuestro vehículo, nos bajamos una parada antes o hacemos caso de lo que nos dicen los profesionales de la nutrición y la alimentación para seguir sus recomendaciones.

Lo último y a veces más sencillo de hacer en relación a los alimentos poco saludables.“Si no compro, no lo consumo

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