El otoño nos devuelve a la rutina tras las vacaciones. Debemos adaptarnos a la vida cotidiana, cambio horario y otros factores.

Esto hace que nuestro ánimo se reduzca y en ocasiones aparezca agotamiento  somnolencia, desánimo, dolores de cabeza … la llamada astenia otoñal.

¿Qué es la astenia?

La astenia en general es una situación pasajera que solo requiere un pequeño periodo de adaptación para volver a reajustar nuestro ciclo circadiano .

Para que todo vuelva antes a la normalidad, podemos adoptar unos hábitos saludables como:

  1. Practicar ejercicio de manera regular
  2. Respetar las horas de sueño
  3. Dedicar algo de tiempo a nuestro ocio y aficiones.
  4. Llevar una alimentación equilibrada. 

La alimentación como factor principal

Nuestra despensa debe estar llena de frutas y verduras, pero hay alimentos concretos que son más eficaces para afrontar el desánimo, el cansancio y la apatía típicos esta época del año.

Algunos alimentos destacan por su acción sobre el sistema nervioso, para generar sensación de bienestar, un mejor descanso o mayor concentración en los estudios como el chocolate por su contenido en teobromina o el aguacate por el triptófano.

Toma nota:

  1. Triptófano: Es clave para la fabricación de serotonina, que a su vez se convierte en melatonina de noche y te ayuda a dormir bien. Sólo se obtiene a través de la alimentación, por lo que es obligado que lo incluyas en tus menús. Se halla en huevos, lácteos, pescado, carnes, legumbres (soja), frutos secos y frutas (plátano, piña y aguacate).
  2. Hierro: La falta de este mineral provoca cansancio, mareos y falta de concentración. Los alimentos más ricos en hierro son el marisco (berberechos, almejas y similares), carnes, pescados y legumbres.
  3. Vitamina B6:  Su carencia puede causar astenia y nerviosismo. La vitamina B6 se encuentra en el germen de trigo, pescado azul, frutos secos, legumbres, cereales integrales y la levadura de cerveza.
  4. Vitaminas A, C y E: Aportan antioxidantes, cuya ausencia provoca un estrés oxidativo que ocasiona una astenia continua. Frutas, verduras y hortalizas las contienen.
  5. Omega 3 y Omega 6: Estas grasas constituyen el 30% de la estructura lipídica el cerebro, por lo que son claves para la “salud” de tus neuronas y un buen funcionamiento del sistema nervioso. El pescado azul es rico en omega 3, y el aceite de girasol y maíz en 6.
  6. Hidratos de carbono: La glucosa es el “combustible” del cerebro. Y para lograr la cantidad necesaria es importante incluir hidratos de carbono complejos (pan, arroz y pasta integrales) que proporcionan energía de forma gradual a lo largo de la jornada.

No es difícil como puedes comprobar, es cuestión de preparar un menú semanal en el que se eviten los alimentos ricos en grasas saturadas y ultraprocesados y aumentes el de alimentos frescos y de temporada. ¿Te apuntas?

 

Todos conocemos la importancia del calcio para la salud de nuestros huesos y articulaciones.

Ocurre que por sí sólo no consigue el objetivo de regenerar nuestros huesos, porque para ser absorbido por el intestino y fijado porteriormente en nuestro esqueleto, se necesitan otros factores y nutrientes imprescindibles como la exposición solar moderada o el magnesio.

También debemos conocer que una dieta rica en grasas o proteínas hace más difícil la absorción de calcio en nuestros intestinos.

En el caso de los vegetales, algunos de ellos también dificultan la correcta absorción de calcio en nuestro organismo. Por ejemplo las espinacas, el cacao o las acelgas, donde a pesar de contener calcio, también contienen ácido oxálico por lo que se pueden formar sedimentos en la vejiga y riñones. Por tanto deberemos consumirlos con moderación y siempre dentro de una dieta personalizada y acorde con nuestras necesidades diarias.

El calcio se destruye en los alimentos cuando son sometidos a altas temperaturas cuando cocinamos en exceso o en el proceso de pasteurización de los lácteos. Afirmación que se extrae de algunas investigaciones como por ejemplo la realizada por un grupo de investigadores de la unidad de nutrición y bromatología de la UCM https://biblioteca.ucm.es/tesis/19972000/X/3/X3068001.pdf.

En el mismo se detalla por medio de distintos experimentos y ensayos clínicos, la biodisponibilidad que tiene la leche para los lactantes, tras ser sometida al tratamiento de calor.

El calcio es el mineral más abundante en el cuerpo humano (90%). Está presente en los huesos y dientes. Un 1% se encarga de equilibrar funciones orgánicas imprescindibles para nervios y músculos. Es necesario para la coagulación de la sangre .

La falta de este mineral puede dar como resultado osteoporosis, raquitismo, retardo en el crecimiento y contribuir a desarrollar enfermedades artríticas.

 

Calambres e irritabilidad pueden deberse ala falta de calcio y posiblemente también a la falta de magnesio.

La mayoría de los alimentos contienen pequeñas cantidades de calcio. No solo la leche. El sésamo y las almendras contienen el porcentaje necesario para cubrir las necesidades básicas diarias de un adulto ( entorno a los 800 a 1500 mg diarios, según sea su condición física como deportistas o embarazadas)

La solución para evitar la disminución ósea, pasa por dos puntos fundamentales:

  1. – Ingesta de alimentos acorde a nuestras necesidades diarias
  2. – Ejercicio regular que estimule la circulación de la sangre y la linfa

De nada nos sirven los complementos y multivitamínicos si pretendemos mantener nuestro “esqueleto” en forma. Siempre será mejor incluir huevos, legumbres, frutos secos, verduras, hortalizas y semillas . Alimentos frescos e integrales en su mayoría que aportaran las cantidades diarias recomendadas por la Organización Mundial de la Salud, antes mencionadas.

Por sus propiedades antisépticas,  llegó a utilizarse contra un gran número de males, entre otros la peste o el cólera.

Hoy está científicamente demostrado que la Aliína, el principal principio activo del ajo, posee grandes propiedades vermífugas.

Esto sirve de ayuda para eliminar las lombrices intestinales, además de propiedades antisépticas e hipotensoras.

El hecho de que tras cocinarse desaparezcan sus virtudes terapéuticas, hace necesario su consumo en estado fresco o en forma de polvo criomolido.

En esta última forma se conoce como más interesante, ya que conserva sus cualidades y suprimen alguno de sus inconvenientes como el fuerte aliento posterior.

Se recomienda el consumo de ajo en la dieta de personas con problemas de hipertensión, cardiopatías, como antiséptico intestinal y para controlar los niveles altos de colesterol dentro de una dieta equilibrada.

Una de sus variedades , el “ajo negro” tuvo un descubrimiento acidental. https://www.ajo-negro.net/

Un investigador en Japón buscó la forma de desarrollar un ajo sin olor y de entre las tantas pruebas que hizo, colocó una cabeza entera de ajo, con toda su cobertura de cáscaras, en un proceso de ahumado y fermentación, durante determinado tiempo a una temperatura y humedad determinadas.

Terminado de este período, el científico notó que también había perdido cerca del 97% del olor que tenía. Cuando lo analizó, se dio cuenta que los componentes comunes que constituyen el ajo, por ende sus propiedades, habían aumentado en una forma asombrosa, 10 veces más.

Esto fue el inicio de todo un proceso de comercialización y actualmente es ampliamente conocido. Sea como fuere el ajo no debe faltar en una dieta variada y saludable.

Entre sus componentes tenemos:

  • Antioxidante
  • Fácil de digerir
  • Problemas digestivos: Ayuda a mejorar problemas de diarreas, estreñimiento
  • Fortalece el sistema inmune.
  • Azufre
  • Yodo
  • Vitamina B1, B2, B3 y C
  • Calcio, potasio y fósforo
  • Antimicrobiano: Esto previene alergias e inhibe problemas de bacterias.
  • Mejora la circulación: Lo cual disminuye problemas con las articulaciones y los músculos.

Incluir alimentos con Vitamina C en nuestra alimentación diaria sería un acierto de pleno ya que su carencia conduce a una sensación de fatiga y un sentimiento de tristeza. La dosis mínima diaria es de 80 miligramos para una persona adulta, el equivalente a comer dos naranjas cada día.

No hay que esperar a que llegue el invierno para acordarnos de las naranjas. Los antioxidantes y las vitaminas las necesitamos incluir cada día en nuestra alimentación, a través de alimentos de calidad.

La vitamina C evita en nuestro organismo no sólo un simple resfriado, también la aparición de inflamación dolorosa de las articulaciones, salud precaria, mala nutrición, escorbuto, irritabilidad, problemas de piel, debilidad general, ritmo cardíaco irregular, respiración agitada, reducción de hemoglobina y de las secreciones glandulares de adrenalina, cataratas y hemorragias entre otras muchas enfermedades.

Esta vitamina es fácilmente destruida por el calor, la cocción, la baja temperatura y la oxidación. Nuestro cuerpo no la acumula, por lo que debemos de ingerir a diario alimentos que la contengan.

Los alimentos en no pueden faltar en nuestra despensa son

-Limón, naranja, cebolla, ajo, acerola, aguacate, albaricoque, arándano, cereza, ciruela, chirimoya, dátil, escaramujo, espino albar, frambuesa, fresa, granada, grosella, guayaba, higo, kiwi, mandarina, mango, manzana, melocotón, melón, membrillo, mora, nectarina, níspero, pera, piña, plátano, pomelo, sandía, saúco, uva, zarzamora.

-Almendra, altramuz, anacardo, avellana, cacahuete, castaña, coco, nuez, pistacho

-Acelga, ajo, alcachofa, apio, berenjena, berro de jardín, boniato, brécol, calabacín, calabaza, cebolla, cebollino, col china, col de Bruselas, col fermentada, coliflor, colinabo, col lombarda, col repollo, col rizada, diente de león, endibia, escarola, espárrago, espinaca, guisante, hinojo, judía verde, lechuga, llantén, maíz, mastuerzo, nabo, patata, pepino, perejil, pimiento, puerro  (bulbo), rabanito, remolacha blanca, ruibardo, tomate, verdolaga, zanahoria, garbanzo, guisante amarillo, judía blanca, soja, champiñón.

Incluidos en una alimentación saludable aportarán no sólo vitamina C, también otros nutrientes de los que están compuestos todos y cada uno de ellos, haciendo en su conjunto que mejore nuestra ingesta diaria y por extensión también nuestro bienestar. Por otra parte, si aumentamos el consumo de alimentos saludables, no dejaremos espacio a los productos ultraprocesados, lo cual no es una mala idea si queremos dar un paso más para dar cambios saludables y económicos en nuestra alimentación.

 

Uno de los padres de la Naturopatía como fue D. José Castro enseñaba que:

El hombre come enfermedad es justo que esté enfermo.

El hombre bebe enfermedad luego justo es que enferme.

El hombre respira enfermedad justo es que enferme

Si el hombre comiese, respirase y bebiese acorde con la naturaleza no enfermaría.

Se podría decir entonces que uno de los pilares fundamentales para mantener una buena salud y un mejor estado de ánimo, es mantener una alimentación equilibrada, sostenible y acorde con nuestras necesidades básicas.

Atendiendo a estas afirmaciones, no debemos olvidar incluir diariamente nutrientes básicos, vitaminas o minerales que están presentes en los alimentos que ingerimos. De nada nos servirá tomar suplementos alimenticios para evitar problemas de salud, sin antes conocer cuales son nuestras carencias.

Es por esto que la intervención del nutricionista se vuelve fundamental para conocer qué necesita o qué sobra en nuestra despensa para empezar a encontrarnos mejor con nosotros mismos.

No se trata sólo de mantener o recuperar nuestro peso ideal, vamos más allá cuando hablamos de sobrepeso u obesidad. Nos referimos a evitar esta condición y todas las que vienen de su mano. Problemas circulatorios, resistencia a la insulina, problemas renales y otras patologías que sumadas a la obesidad hacen que nuestros niños hoy sean afectados mañana por cualquiera de estas enfermedades que se podrían evitar en la mayoría de los casos si vaciamos nuestra despensa de algunos productos y las llenamos de alimentos saludables.

Por esto y como nos comentó hace unas semanas el Dietista Nutricionista Aitor Sánchez, en la presentación de su libro “Mi dieta ya no cojea”,

Si no lo compras, no lo consumes

Cambiar un hábito adquirido es muy difícil en la sociedad actual incluyendo el tomar adherencia hacia una alimentación más saludable, aunque también sabemos que sólo hay que dar un primer paso para movernos de donde estamos.

La decisión ahora está en tus manos.

Cada mañana hay muchas personas que se pueden sentar delante de unas tostadas de pan, un vaso de leche con o sin cereales o algo de fruta y yogur en el mejor de los casos.

La idea que tenemos sobre los “productos para desayuno” está bastante instaurada en la población.

Gracias a ello nuestra primera comida del día se convierte de manera general en un desastre. ¿Estamos equivocados?

Los productos que forman parte de los desayunos de más del 80% de la población como los zumos, pan blanco, galletas, bollería o cereales no son más que una mezcla de harinas refinadas, azúcares y grasas poco saludables en la gran mayoría de las ocasiones.

En definitiva, productos cargados de energía azucarada y almidonada pero nada atractivos a nivel nutricional, saludable o saciante.

En realidad el desayuno no es la comida más importante del día. Ya son cientos los Dietista- Nutricionistas que alzan su voz en distintos foros para que empecemos a tomar consciencia de los alimentos reales que ingerimos. Lo que hasta ayer era ley, hoy no es más que un mito alimentario que nos está llevando a ser un país de personas obesas, mal nutridas y por ende enfermizas.

Cada año se multiplican las alergias, los problemas cardiovasculares, la diabetes y otras enfermedades relacionadas directamente con nuestro muchas veces, poco saludable estilo de vida y alimentación.

En resumen, debemos cambiar el chip y dejar de desayunar cada día lo mismo para empezar e introducir poco a poco alimentos reales y saludables, en vez de productos específicos para el desayuno siempre y cuando lo desees.

No es obligatorio desayunar cada mañana. Esta es una ingesta más de alimentos que hacemos a lo largo de la jornada y que suma junto al resto la energía que consumimos. Por tanto, consumir alimentos reales es nuestro primer objetivo y por ello os dejamos algunas propuestas para ir cambiando de hábitos alimenticios.

-Lácteos fermentados como yogur natural, kéfir, queso quark o queso batido (sin azúcares añadidos)desayuno saludable 2

-Fruta fresca de temporada (entera o cocinada)

-Fruta desecada (pasas, higos secos, orejones, dátiles) o deshidratada.

-Frutos secos (tostados no fritos o salados)

-Cereales integrales (arroz o avena, semillas de chía

-Pan hecho en casa. Panes de semillas (o adquirido en locales de confianza)

Crudo o tostado con tomate, aguacate, aceite de oliva, atún, queso y nueces, humus…

-Huevos revueltos (con jamón, atún, champiñones, espárragos…) o duros

-Combinar frutos rojos con queso, tomate cherry con jamón serrano y almendras, queso fresco con dátiles y chocolate negro, rodajas de naranja con almendras picadas o nueces y canela en polvo..

Imaginación al poder