La ONU ha declarado por primera vez este domingo, 10 de febrero, el “Día Mundial de las Legumbres”, en una triple apuesta por la lucha contra el hambre, la salud y el medio ambiente.

Según el CAE, (Código alimentario Español) las legumbres se definen como las semillas secas, limpias, sanas y separadas de la vaina, procedentes de plantas de la familia de las leguminosas, de su uso corriente en el país y que resulta adecuada para la alimentación.

Son alimentos muy interesantes desde el punto de vista nutricional

Pertenecen a esta denominación nuestros garbanzos, lentejas, alubias o judías blancas, habas, guisantes o soja.

Las legumbres no deben faltar en nuestra dieta si queremos disfrutar de una salud de hierro. Además son fuente vegetal de proteínas y aminoácidos, en su mayoría con una alta concentración de nutrientes como:

Almidón: entre el 41 y el 50%

Proteínas: entre el 19 y el 23 %

Grasas: entre el 1.5 y el 5 %.

(Estos valores están referidos a los granos secos).

También son fuentes importantes de calcio y hierro y vitaminas del complejo B y Carotenos, además de almidón y proteínas en un porcentaje similar a las carnes.

No obstante, poseen un aminoácido limitante, la metionina, lo que disminuye el valor biológico de la proteína, que se corrige si acompañamos el consumo de legumbres con el de cereales y conseguir un “Alimento Completo”

La soja, legumbre apenas cultivada en nuestro país, tiene un interés especial.

En efecto, se han conseguido variedades de esta legumbre con un 30-40 % de riqueza proteica, y se está trabajando en mejorar su contenido en aminoácidos a través de la bioingeniería genética.

También es rica en lípidos, que se pueden extraer para obtener aceite de soja.

Fibra en las legumbres

La cubierta fibrosa de las legumbres está formada principalmente por celulosa y pectinas lo que les confiere la capacidad de generar meteorismo y flatulencias en el organismo

Esto no debe hacernos pensar en dejar de consumir o limitar su consumo, ya que ingiriendo legumbres junto a especias como el comino, o enjuagando varias veces, poniendo a remojo o adquiriéndolas ya sin piel,eliminamos esa posibilidad en parte.

Sin duda, las legumbres deben ser tenidas en cuenta por su importante contenido en fibra soluble.

Este tipo de fibra se caracteriza por estar formada por componentes que captan mucha agua y son capaces de formar geles ciertamente viscosos durante el proceso de digestión por lo que deberían ser tenidas en cuenta:

-Si quiere mantener su peso o bajarlo (provoca sensación de saciedad)

-Si padece diabetes (mantiene los niveles de glucosa en sangre evitando picos de glucemia   )

-Para regular los niveles altos de colesterol  (El gel formado por la fibra solubleatrapa el colesterol que se encuentra en el intestino evitando que éste pase al torrente sanguíneo)

Evita enfermedades

Lo ideal sería incluir cualquiera de nuestras legumbres de 2 a 3 veces por semana en sus distintas formas. Incrementando el consumo semanal de legumbres estaremos disminuyendo a la vez padecer enfermedades relacionadas con inflamación intestinal, diabetes tipo 2, obesidad entre otras.

Cocida, ensaladas, patés, aperitivo saludable…¿se animan?

Los aditivos alimentarios son cada vez más frecuentes y aceptados en nuestra alimentación habitual.

Estamos tan acostumbrados a disfrutar de los colores vivos de los alimentos envasados, que si vamos al mercado y encontramos cualquier verdura o fruta ecológica nos sorprendemos con que su color o texturas son menos agradables a nuestra vista

Los colorantes artificiales en los alimentos se utilizan desde antes del siglo XIX, originalmente se utilizaban pigmentos de extractos vegetales y posteriormente se comenzaron a usar pigmentos minerales.

Estos eran tóxicos, por ello comenzaron a sustituirse rápidamente cuando se obtuvieron pigmentos orgánicos de manera sintética a mediados del siglo XIX.

Fue entonces cuando el coloreado artificial de los alimentos ganó gran importancia en la industria.

A partir de Julio del 2010, la mayoría de los alimentos en la Unión Europea que contenían colorantes artificiales fueron etiquetados con un mensaje advirtiendo que “podría tener efectos adversos en la actividad y atención en niños.”

El gobierno británico también pidió a los fabricantes de alimentos que eliminaran la mayoría de los colorantes artificiales en el 2009 debido a problemas de salud.

EL PROBLEMA

El problema es que cada día, sin saberlo, estamos consumiendo más aditivos y muchas personas están reaccionando con dolores de cabeza, alergias, irritabilidad, etc.

Actualmente, se sabe que algunos colorantes artificiales pueden causar urticaria crónica o incluso asma entre las personas sensibles a sus componentes.

Este es el caso de la tartracina (E-102), colorante amarillo utilizado en pastelería, confitería, verduras enlatadas, productos pesqueros, helados, bebidas de naranja y aderezos para ensaladas, entre otros.

Se están estudiando los colorantes de forma exhaustiva para definir los posibles efectos dañinos sobre la salud; también se han reducido el número de colorantes utilizables, aunque existen variaciones de un país a otro.

La tendencia actual es limitar tanto los aditivos sintéticos, preferir los colorantes naturales y regresar a los ingredientes que antiguamente se usaban para colorear los alimentos como la ceniza, el azafrán, la cúrcuma, las moras o la clorofila.

Recomendaciones

Si presentas algún tipo de intolerancia o alergia a los colorantes, te recomendamos:

  • Limita el consumo de alimentos altamente procesados y revisar todas las etiquetas.
  • Basar la alimentación en alimentos frescos.
  • Aprende bien el nombre de los aditivos a los que eres intolerante. Algunos tienen varios nombres, por ejemplo la tartracina, también se conoce como FD&C Amarillo No. 5.
  • Los restaurantes de comida rápida y ultraprocesada son los que usan más este tipo de aditivo.

Por tanto, actúa con conciencia

Es el órgano más grande dentro del cuerpo. Ayuda a digerir los alimentos, almacenar energía y eliminar toxinas.

Hígado y Vesícula Biliar

La enfermedad por hígado graso es una condición en la que se acumula grasa en él.

Hay dos tipos principales:

  • Enfermedad del hígado graso NO alcohólico, donde existe inflamación y daños en las células del hígado, y grasa. Se relaciona directamente a obesidad y mala alimentación
  • Enfermedad del hígado graso por alcohol, también llamada esteatosis hepática alcohólica, relacionada a su alto consumo

Esta enfermedad afecta a casi el 25% de la población en el mundo y al 30% de los españoles
Los investigadores no conocen la causa del hígado graso, pero sí saben que es más común en personas que:

  • Tienen diabetes tipo 2 y prediabetes
  • Padecen obesidad
  • Son de mediana edad o mayores (aunque los niños también pueden sufrirla)
  • Tienen altos niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre
  • Tienen presión arterial alta
  • Han estado expuestos a algunas toxinas

Antes que necesite un trasplante de hígado, lo mejor es comenzar cambiando de hábitos de vida y alimentarios

A tener en cuenta:

Adelgazar,  Salud, Estilo De Vida
La obesidad es un factor importante en esta y otras enfermedades actuales
  • Consuma una dieta saludable abundante en frutas, verduras y granos integrales
  • Incluya alimentos con omega 3 como pescado azul ( 2 veces por semana) y nueces ( 4 o 5 diarias)
  • Vitamina E, vitamina C como antioxidantes para ralentizar el avance de la enfermedad. La puede encontrar en AOVE, aguacates, cítricos entre otros.
  • Antioxidantes. Alimentos como espárragos, brócoli, berros, col, ajo y cebollas son fuente de glotation. Este compuesto es un potente antioxidante que protege las células hepáticas 
  • Probióticos. Tomar todos los días yogur desnatado, kefir, vegetales fermentados como chucrut o el miso reducen la acumulación de grasa en el hígado.

Otras medidas

Hacer ejercicio a diario, beber suficiente agua a lo largo del día y evitar contaminar nuestro organismo con cualquier tóxico ( alcohol, tabaco, contaminación, estrés)

El hígado graso no alcóloco agrava otras enfermedades que padece la persona y provoca la aparición de nuevas patologías.

Es para tomarlo en serio.

Si sospecha o padece la enfermedad, no dude en consultar con su Dietista para empezar a tomar estas y otras sencillas medidas al respecto.

Su composición química es muy compleja: va mucho más allá de la cafeína en sí misma.

Se conoce como café a los granos obtenidos de la planta perenne tropical (cafetos), perteneciente a la familia de las Rubiáceas (Rubiaceae), con alrededor de 500 géneros y más de 6000 especies, la mayoría árboles y arbustos. 

Por resumir el proceso, los granos de dichas plantas son recolectados, tostados, molidos y usados principalmente para tomar como una infusión.

Esos granos según cuenta la leyenda fueron descubiertos en Etiopía por un pastor que observó cómo su rebaño al ingerir estas misteriosas bayas les producían un comportamiento extraño.

Hoy, se reconocen 103 especies, sin embargo, sólo dos son responsables del 99% del comercio mundial: Coffea arabica y Coffea canephora, originarias de África y Madagascar.

Es la segunda mercancía más comercializada del mundo tras el petróleo.

Al año se beben unas 400.000 millones de tazas de café; se estima que la cifra de personas que viven de su cultivo es cercana a los 125 millones y se producen unos 100 millones de bolsas al año.

Más que su origen nos importa su futuro. Cada vez son más las personas que evitan su consumo por padecer cierto tipo de patologías o intentar evitarlas.

Tomar un café de forma ocasional, dentro de una alimentación equilibrada, saludable y adaptada a nuestras necesidades, en ningún caso nos va a perjudicar.

Según la variedad del cafeto puede ser:

Arábica:

  • Es originaria de Etiopía.
  • Supone ¾ de la producción actual de café.
  • Tiene un sabor más delicado y aroma más intenso.
  • Entre los países productores de café arábico destacan: Brasil, Camerún, Colombia y Costa Rica, entre otros.

Robusta:

  • La robusta crece con mayor rapidez que la arábica y más vigorosa (de ahí su nombre de “robusta”), resiste mejor a las enfermedades y su rendimiento es más elevado.
  • Tiene un sabor más fuerte y suele ser empleado para mezclar con otros cafés.
  • Los países productores más importantes son Costa de Marfil, Angola y Zaire.

-Natural:

  • Se obtiene mediante el tueste de los granos de café por el sistema de “tueste directo” a una temperatura entre los 200 y 220º C y en constante movimiento. 

-Torrefacto:

  • Se obtiene mediante el tueste de granos de café con azúcar.
  • Obtenemos un color más oscuro, más cuerpo y con un sabor más fuerte.

El café que se toma habitualmente es una mezcla entre ambos.

El interés principal que despierta esta bebida, radica en que contienen numerosos compuestos bioactivos que no están presentes en otras bebidas con cafeína, como los “refrescos” o las bebidas energéticas.

Como siempre decimos, en la cantidad está el veneno.

El problema está en que tomar un café se asocia culturalmente a la presencia de otro tipo de alimentos o ingredientes menos interesantes a nivel nutricional.

Esto puede revertir las propiedades saludables de un café solo.

Como ya sabemos, un café azucarado, un helado de café o un postre con sabor a café no son, en absoluto, aconsejables para mejorar la salud.

Por tanto, aprendamos a disfrutar de su sabor sin añadir más que una buena conversación o lectura.

Como información nutricional, 100 gramos de café infusionado:

  • 2 Kcal
  • 0.18 g de grasas
  • 0.12 gramos de proteína total
  • 97.8 gramos de agua humedad

La vitamina K fue descubierta por el bioquímico danés Carl Peter Henrik Dam, ganador del premio nobel en 1943. La denominó “K” por la palabra Koagulation en danés, cuya traducción al castellano es coagulación.

Para descubrir los efectos de esta sustancia realizó investigaciones con pollos, en 1929, administrándoles diferentes tipos de alimentos. Pudo comprobar que ante la falta de ciertos nutrientes se producía en dichos animales hemorragias con frecuencia.

Logró aislar el componente a partir de la alfalfa, en 1939.

No se conoce con precisión el contenido de la vitamina K en los alimentos, pero se sabe que una pequeña cantidad se halla en verduras de hoja, tomates, coles y algunas frutas.

Otra fuente importante es la flora bacteriana intestinal. Sin embargo, no se sabe con certeza en que medida se utilizan estas sustancias sintetizadas por nuestros microorganismos intestinales.

  • Vegetales de hoja verde, coles, repollo, coliflor, espinacas, té y soja.
  • Brócoli, cebolletas, espárragos e incluso perejil, son otras opciones verdes.
  • Entre las frutas, aunque en menor cantidad, la aportan la manzana verde, ciruelas secas, los arándanos y las uvas.
  • Hígado de cerdo.
  • Cereales, patatas, tomate.
  • Mantequilla, quesos.
  • Salmón, camarones cocidos o atún en aceite de oliva.
  • Anacardos, nueces y piñones.
  • Aceite de soja

Es importante tener en cuenta que su ausencia provocaría que la sangre no coagularse y con esto a la aparición de moratones y problemas de sangrado, debido a la dificultad que encuentra la sangre a su paso por las arterias.

La vitamina K colabora en la síntesis ósea y ayuda en la prevención de enfermedades cardiovasculares, por lo que resulta interesante su consumo para quienes quieran mejorar su salud vascular y deberán tener precaución aquellas personas que estén bajo tratamiento médico con anticoagulantes. 

El Glutamato monosódico es una sal utilizada como potenciador del sabor en muchos alimentos, en los cuales lo podemos ver como aditivo E-621, y también, puede denominarse como GMS, sal china o umami.

A nivel orgánico es un aminoácido con funciones muy diferentes: en el páncreas, modula la actividad de las células beta pancreáticas responsables de la producción de insulina, mientras que en el cerebro es el principal neurotransmisor excitador.

El problema

Se ha sugerido que personas con obesidad muestran un umbral más elevado en la percepción del llamado quinto sabor o  umami, lo que podría influir en el consumo de más alimentos con glutamato monosódico o MSG.

Y es que este compuesto no genera sensación de saciedad, a la vez que potencia los sabores y percepciones sensoriales.

La EFSA, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (por sus siglas en inglés) ha publicado su opinión a raíz de la revaluación de los niveles de ácido glutámico (E 620) y sus sales derivadas:

El glutamato sódico (E 621), potásico (E 622), cálcico (E 623), amónico (E 624) y magnésico (E 625). Generalmente se les conoce como glutamatos y su uso está autorizado por la Unión Europea. La cantidad diaria de consumo recomendado se ha fijado en 30 mg por kilo de peso corporal.

Con esto de llega a la conclusión de que consumimos más de lo recomendado y por esto, han solicitado revisar los límites máximos para estos aditivos alimentarios como productos de pastelería fina, sopas y caldos, salsas, carne y productos cárnicos, entre otros.

Lo Contiene

Es un condimento alimenticio muy utilizado en la comida asiática y de forma general, cada vez más frecuente en industria alimentaria.

En su forma natural, es un aminoácido no esencial, que se encuentra en alimentos como la patatas, el tomate, queso, carnes, champiñones o espinacas.

Algunas cadenas de comida rápida ya lo han eliminado de sus menús e incluso hay quienes abogan por su prohibición, aunque existe una gran variedad de alimentos que lo incluyen de forma artificial entre sus ingredientes, como:

1. SALSA DE SOJA: contiene glutamato además de otros aditivos como colorantes de caramelo.

2. QUESOS: Parmesano, roquefort y cheddar.

3. CARNES: Jamón serrano, los embutidos curados o el caldo de carne también tienen este ingrediente.

4. PESCADOS Y MARISCOS: Anchoas, sardinas, bonito, atún, gambas, calamares, ostras o almejas.

5. ZUMO DE UVA: También tiene entre sus ingredientes este aditivo que potencia el sabor y lo hace atractivo al paladar.

6. ALIMENTOS PROCESADOS : Pizzas congeladas, patatar fritas,sopas de sobre

Posibles reacciones

Durante décadas se ha empleado como aditivo alimenticio, cuyo consumo puede ocasionar en algunas personas:

 

  • Dolor de cabeza
  • Sofoco
  • Transpiración
  • Presión o tensión facial
  • Entumecimiento, hormigueo o ardor en el rostro, el cuello y otras áreas
  • Latidos rápidos con palpitaciones cardíacas
  • Dolor en el pecho
  • Náuseas
  • Debilidad

No se han encontrado pruebas concluyentes de la relación entre el glutamato monosódico y estos síntomas, aunque un pequeño porcentaje de personas puede tener reacciones leves a corto plazo,que no requieren tratamiento.

La única manera de evitar una reacción es no consumir alimentos que contengan glutamato monosódico.

Las soluciones

Si quieres evitar en lo posible el consumo de glutamato monosódico, es conveniente seguir ciertas pautas como leer los ingredientes en las etiquetas, evitar la comida rápida o adquirir productos untraprocesados y abusar de los frescos es de momento la mejor opción.

Referencias

http://www.efsa.europa.eu/

El otoño nos devuelve a la rutina tras las vacaciones. Debemos adaptarnos a la vida cotidiana, cambio horario y otros factores.

Esto hace que nuestro ánimo se reduzca y en ocasiones aparezca agotamiento  somnolencia, desánimo, dolores de cabeza … la llamada astenia otoñal.

¿Qué es la astenia?

La astenia en general es una situación pasajera que solo requiere un pequeño periodo de adaptación para volver a reajustar nuestro ciclo circadiano .

Para que todo vuelva antes a la normalidad, podemos adoptar unos hábitos saludables como:

  1. Practicar ejercicio de manera regular
  2. Respetar las horas de sueño
  3. Dedicar algo de tiempo a nuestro ocio y aficiones.
  4. Llevar una alimentación equilibrada. 

La alimentación como factor principal

Nuestra despensa debe estar llena de frutas y verduras, pero hay alimentos concretos que son más eficaces para afrontar el desánimo, el cansancio y la apatía típicos esta época del año.

Algunos alimentos destacan por su acción sobre el sistema nervioso, para generar sensación de bienestar, un mejor descanso o mayor concentración en los estudios como el chocolate por su contenido en teobromina o el aguacate por el triptófano.

Toma nota:

  1. Triptófano: Es clave para la fabricación de serotonina, que a su vez se convierte en melatonina de noche y te ayuda a dormir bien. Sólo se obtiene a través de la alimentación, por lo que es obligado que lo incluyas en tus menús. Se halla en huevos, lácteos, pescado, carnes, legumbres (soja), frutos secos y frutas (plátano, piña y aguacate).
  2. Hierro: La falta de este mineral provoca cansancio, mareos y falta de concentración. Los alimentos más ricos en hierro son el marisco (berberechos, almejas y similares), carnes, pescados y legumbres.
  3. Vitamina B6:  Su carencia puede causar astenia y nerviosismo. La vitamina B6 se encuentra en el germen de trigo, pescado azul, frutos secos, legumbres, cereales integrales y la levadura de cerveza.
  4. Vitaminas A, C y E: Aportan antioxidantes, cuya ausencia provoca un estrés oxidativo que ocasiona una astenia continua. Frutas, verduras y hortalizas las contienen.
  5. Omega 3 y Omega 6: Estas grasas constituyen el 30% de la estructura lipídica el cerebro, por lo que son claves para la “salud” de tus neuronas y un buen funcionamiento del sistema nervioso. El pescado azul es rico en omega 3, y el aceite de girasol y maíz en 6.
  6. Hidratos de carbono: La glucosa es el “combustible” del cerebro. Y para lograr la cantidad necesaria es importante incluir hidratos de carbono complejos (pan, arroz y pasta integrales) que proporcionan energía de forma gradual a lo largo de la jornada.

No es difícil como puedes comprobar, es cuestión de preparar un menú semanal en el que se eviten los alimentos ricos en grasas saturadas y ultraprocesados y aumentes el de alimentos frescos y de temporada. ¿Te apuntas?

 

Para llevar una alimentación saludable hay que tener en cuenta ciertos aspectos fundamentales.

En el artículo de esta semana intentaremos ir creando la llamada “Adherencia” a una alimentación saludable, ta que para quienes desean cambiar sus hábitos alimenticios es uno de los principales inconvenientes. O lo que es lo mismo:

“Cuando dejo la dieta subo más peso del que ya perdí” o “Entonces ahora ¿Voy a tener que estar siempre a dieta?”

Aclaremos que la alimentación jamás debe ser un sacrificio sino más bien un momento de tranquilidad y degustar nuevos alimentos reales. Probar texturas, conocer nuevos sabores y compartir la experiencia. ¿Suena bonito? puede ser real.

Al grano.

Para conseguir adherencia a una alimentación más saludable, sostenible y adaptada a nuestras necesidades aquí van los primeros conceptos:

1.- Basar nuestra alimentación en cereales integrales, frutas, verduras, legumbres y semillas. brotes

2.- Incluir fuentes de proteína animal/vegetal según nuestras necesidades incluyendo pescado azul, huevos, frutos secos o legumbres

3.- Ingerir grasas saludables que provengan de Aceite de oliva virgen extra (AOVE) , aguacate, frutos secos o semillas.

4.- Masticar bien los alimentos antes de ingerirlos, comer despacio.

  • En la Medicina tradicional china se propone masticar los alimentos tantas veces como años tenga la persona que los ingiere, con ambos lados de la boca.
  • En la actualidad se sabe que el instinto de hambre/saciedad dura unos 20 minutos. Con una masticación lenta conseguiremos saciarnos igual con menor cantidad de alimentos.
  • Masticar de manera pausada nos ayuda a relajarnos, concentrarnos en lo que hacemos y degustar los alimentos y sus sabores, por lo que la experiencia de alimentarnos y nutrirnos será más placentera.

5.-Beber siempre agua en cualquier caso

6.-Elegir alimentos de temporada y cercanos. Esto implica el consumir productos frescos en abundancia promocionando además el comercio local, por lo que estaremos generando riqueza en nuestro entorno.

7. Lo más difícil, dar el primer paso. Mantener una vida activa según nuestra edad y condición, evitando el sedentarismo y comer sentados frente al televisor. Estos son, junto con saber disfrutar de los alimentos, puntos importantes a tener en cuenta.

….y ante cualquier imprevisto, duda o más información, acudir a los profesionales que pueden resolverlas y ayudarnos a conseguir nuestros objetivos. en este caso, conseguir adherencia a una dieta/vida más saludable. Por tanto les invito a consultar siempre a un Dietista.

¿Cuando empezamos?

 

El abuso en el consumo de azúcar refinado está más extendido de lo que creemos.

Cientos de productos alimenticios, se agolpan en los lineales del supermercado cargados de azúcares añadidos , aumentando con ello distintos problemas asociados a la salud en la sociedad actual como obesidad, diabetes, problemas cardíacos y hasta 76 patologías diferentes que hoy en día ya están reconocidas y relacionadas al consumo excesivo de azúcares.

Pero, ¿Cuánto es “excesivo” según las autoridades sanitarias?

La organización mundial de la salud (OMS) estima como consumo excesivo en adultos, aquel que supere los 25 gramos al día (5 cucharillas), entre 12 y 15 gramos para niños (3 cucharillas), lactantes de 0 a 2 años 0 gramos al día. ( http://www.who.int/nutrition/publications/guidelines/sugars_intake/es/ )

Hasta aquí estamos conformes, lo que no sabemos en realidad es que con la cantidad que contiene cualquier producto de nuestra cesta de la compra habitual, superamos con creces estos límites marcados por la OMS.

Por poner un ejemplo, en páginas web como www.sinazucar.org, actualizan los listados de productos que contienen azúcar añadido e investigan continuamente, aumentando con ello el listado disponible.

La fotografía de cualquier producto con los terrones de azúcar que contiene a su lado, están abriendo los ojos de los consumidores habituales. Desde luego, una iniciativa plausible cuando se trata de concienciar a la población en cuanto a la excesiva cantidad de azúcar refinada que se consume a diario sin tener conocimiento de ello.

Más allá de las cucharadas en el café de la mañana, los mal llamados cereales de desayuno, el bocadillo, las pasta con tomate frito en el almuerzo o las cenas de pizzas, perritos, y meriendas varias cargadas de dulces, nuestro excesivo consumo de azúcar al día nos lleva, si no ponemos freno nos llevará de manera irremediable a padecer cuanto menos la temida y peligrosa obesidad.

El remedio o solución es sencillo. Conocer los productos y sus cantidades añadidas de azúcar refinado y seguidamente desecharlos de nuestras opciones habituales alimenticias. Parece fácil, pero créanme cuando les digo que es una tarea bastante complicada teniendo presente el entorno “obesogénico” en el que vivimos, donde priman productos azucarados antes que alimentos frescos.

Tomemos nota.