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Rica en antioxidantes, las cerezas ayudan a mantener la salud en nuestras articulaciones y piel en los días más primaverales y calurosos de la temporada

Originaria de las islas griegas, fueron los romanos quienes descubrieron este fruto y lo llevaron a todos los rincones de su imperio a lo largo del mar mediterráneo donde las condiciones climáticas lo permitían.

La cereza destaca por tener un 12% de fructosa y un 2% de fibra. En 100 gramos de esta fruta encontramos además la cantidad diaria recomendada de vitamina C para una persona adulta y provitamina A (en forma de betacaroteno), necesaria para el buen estado de nuestra retina y piel.

También contienen otras sustancias como:

  • Potasio, con el que evitamos los molestos calambres musculares
  • Calcio, imprescindibles para huesos o coagulación sanguínea
  • Antioxidantes como los flavonoides que contribuyen a prevenir el envejecimiento y desgaste de piel, arterias, articulaciones y combatir infecciones
  • Antocianinas, sustancias antiinflamatorias que previenen la aparición de inflamación y dolor

El lado oscuro de las cerezas

Las cerezas bien lavadas aportan color, textura y muchas propiedades beneficiosas a nuestra alimentación en esta época del año

No todo son beneficios y como digo habitualmente, no por ser “natural” tiene que ser inofensivo (La cicuta es una planta…)

El caso es que nuestras deliciosas cerezas esconden su “Lado oscuro” en forma de ácido oxálico, unas sales que en cantidades determinadas según el peso y la edad de la persona, puede formar oxalato cálcico y quedar depositada en forma de cristalizaciones en  articulaciones y formar cálculos en la vesícula biliar o el riñón, con lo que nos complicaría la vida y pondría en riesgo la salud.

De ahí la importancia de no abusar en su consumo, dado que aporta muchos sus beneficios a la salud y más color y sabor a nuestra alimentación en esta época del año.

En la medicina tradicional china se recomienda el consumo de cerezas a las personas frioleras  o aquellas con frío en las manos por activar y mejorar la circulación sanguínea.

También para quienes padecen enfermedades como la artritis, gota o reumatismo ya que curiosamente, parte de la acción de las cerezas sobre el organismo sobre las enfermedades reumáticas se debe a su capacidad para ayudar al organismo a eliminar los excesos de ácidos

Además de cuidar nuestras articulaciones, incluir cerezas fortalece nuestro sistema inmunológico y corazón

Consumo y conservación

Teniendo en cuenta que son frutas locales y de temporada, las tendremos en el mercado desde abril hasta finales de julio, por lo que ayudará a fortalecer nuestra salud ante la llegada del verano.

Recordemos que consumir frutas y verduras de temporada tiene muchos beneficios: por un lado, nos proporcionan muchos más nutrientes, ya que se acaban de cosechar y, por tanto, no han estado en cámaras frigoríficas o han estado muy poco.

Los alimentos recién cosechados se mantienen frescos (conservan vitaminas, minerales, enzimas, fibra y energía vital) y no han tenido tiempo de oxidarse.

Si las compramos y las conservamos con el rabito, evitaremos que se desangren y que pierdan el jugo.

Recuerda que aunque existen cientos de recetas para consumir cerezas, la forma en la que obtendremos mejor sus beneficios para nuestra salud, está en consumirlas bien lavadas y fresquitas.

Recuerda que para más información sobre este y otros alimentos puedes acceder a la consulta de dietética online

Puede parecer que no, pero seguro que si miras en la despensa encuentras algunos alimentos funcionales

La población selecciona para su consumo habitual alimentos funcionales porque busca en ellos un nivel de protección de su salud mayor del que le pueden aportar los alimentos convencionales.

Un alimento funcional está enriquecido en determinados nutrientes o presenta reducción de algunos componentes o sustitución por otros nutrientes más favorables para la salud y siempre a partir de consumos normales.

Los alimentos funcionales no son fármacos pero si tienen un perfil nutricional muy interesante, en especial, para determinados grupos de población o en situaciones concretas como embarazo, menopausia y personas mayores.

Por resumir de manera breve, un alimento para ser considerado funcional por las autoridades sanitarias, debe cumplir una serie de requisitos:

  • Ser un alimento convencional cotidiano
  • Ser consumido como parte de un régimen normal
  • Estar compuesto de ingredientes naturales y no sintéticos, a concen-traciones no encontradas en la naturaleza o presentes en los alimentos que normalmente no los contienen
  • Tener efectos positivos sobre una o dos funciones claras, además del valor nutritivo, siendo estos efectos el poder aumentar el bienestar y la salud o reducir los riesgos de enfermedad o aportar un beneficio para la salud

Si en vez de hablar de alimentos funcionales lo hacemos sobre la base de lo que conocemos, igual todo esto te suena un poco más.

Conocemos y utilizamos las expresiones que acompañan a los alimentos funcionales: aumenta las defensas del organismo, favorece la inmunidad, reducen el colesterol, ayuda a controlar la hipertensión, aporta antioxidantes, tienen lactobacilos, omega-3, isoflavonas, fitoesteroles, ácidofólico etc. De entre los alimentos funcionales los «bio» son los más conocidos y utilizados

Actualmente desde el Parlamento Europeo se está haciendo un gran esfuerzo legislativo para regular la información y publicidad de los alimentos que incluyen las empresas agroalimentarias como forma de difundir sus propiedades y estimular la compra.

El número de productos que aparecen en los mercados bajo la denominación de funcionales, por sus propiedades añadida ha aumentado y sigue creciendo dada la buena acogida del consumidor.

Por todo ello hay que conseguir que la información que se indique en supublicidad y etiquetado sea rigurosa y se ajuste a la realidad sin exagerar los beneficios y las ventajas para la salud que pueden obtenerse de su consumo.

La importancia de una buena legislación puede hacer que como consumidores estemos tanquilos de lo que estamos comprando hasta que nos encontramos con un libro. «vamos a comprar mentiras» de José Manuel López Nicolás, catedrático de bioquímica y biología molecular de la universidad de Murcia y divulgador, quien sabe poner los puntos y las comas para quienes quieran oir.

Si tienes tiempo este verano hazte con un ejemplar para que conozcas más sobre publicidad y alimentos funcionales, porque tato este libro como otros del autor sobre alimentación no tienen desperdicio..

La celiaquía es la enfermedad crónica que hace que quienes la sufran tengan una intolerancia permanente al gluten, es decir, al trigo, la cebada, el centeno o la avena.

La celiaquía es una enfermedad inmunológica, en la que el consumo de alimentos que contienen gluten, altera la capacidad digestiva de la persona llegando a dañar el intestino delgado.

Usando utensilios exclusivos y cuidando la limpieza de superficies evitamos contaminación cruzada

Esto altera la absorción de las vitaminas, minerales y demás nutrientes que contienen los alimentos, llegando a producir malnutrición si no se trata adecuadamente.

Su diagnóstico puede ser difícil, porque los síntomas que produce también aparecen en muchas otras enfermedades

Es tal la importancia de no ingerir gluten, que se hace necesario el uso de espacios y utensilios de cocina exclusivos, con objeto de evitar la contaminación cruzada entre alimentos.

Síntomas

Teniendo en cuenta que el único tratamiento en la actualidad para este tipo de pacientes es no consumir alimentos con gluten, entenderán el extremo cuidado que debemos tener para con ellos.

La alteración de la absorción intestinal de los alimentos puede llevar a una malnutrición, aún con una dieta adecuada, por esto la importancia de hacer un seguimiento continuo.

Existe una gran variedad de síntomas y no siempre de carácter digestivo, en función del nivel de absorción en la persona y su tipo de alimentación.

De manera general pueden referir cualquiera de los siguientes síntomas (combinados o aislados):

  • Diarrea crónica.
  • Pérdida de peso.
  • Anemia inexplicada.
  • Dolor abdominal recurrente.
  • Dolores óseos.
  • Cambios de comportamiento.
  • Calambres musculares.
  • Cansancio.
  • Retraso del crecimiento.
  • Dolores articulares.
  • Caída del cabello, fragilidad de uñas.

Los síntomas varían en función de la edad, alimentación, nivel de absorción y otros.

Quinoa y arroz como alternativas

A tener en cuenta

El gluten carece de valor nutricional, aunque sí un alto valor tecnológico.

Es el responsable de la elasticidad de la masa de harina, confiriendo la consistencia esponjosa de panes y masas horneados, aunque se incluye de manera indiscriminada en cualquier producto procesado.

La dieta sin gluten no debe iniciarse antes de tener el diagnóstico de un especialista, ya que dificultaría el diagnóstico de la enfermedad.

Es recomendable consumir productos frescos, que son libres de gluten por naturaleza.

No se recomienda consumir productos a granel ya que son productos que tienen mayor riesgo de haber sufrido contaminación cruzada.

De vital importancia, es saber leer las etiquetas. La federación de asociaciones de celíacos de España FACE, pone a disposición toda la información necesaria al respecto de estas y otras dudas que pueden surgir.

Recuerden que ante cualquier duda, deben acudir a su equipo médico y dietista de referencia.

Fuente : FACE

El 87% de la población mundial tiene carencia de vitamina D, un problema que se acrecienta en tiempos de confinamiento

La vitamina D pertenece al grupo de vitaminas liposolubles (Solubles en grasas) y por tanto nuestro cuerpo la trata de forma similar.

Está presente en pescados azules como caballa, chicharro, salmón, sardina o salmonetes y también en mariscos, huevos y lácteos. De hecho un 20% de ella la obtenemos de los alimentos.

El 80 % restante nos llega directamente del sol. Nuestra piel es la responsable de producir la vitamina D a partir de la exposición solar. Necesitamos al menos quince minutos, tres veces por semana para mantener los niveles adecuados de vitamina D en nuestro organismo.

¿Para qué nos sirve?

Entre otras funciones, la vitamina D mejora la absorción de calcio en los huesos por lo que ayuda a evitar la osteoporosis, el raquitismo y los problemas de crecimiento. Ayuda a regenerar el tejido muscular y por tanto participa en el buen funcionamiento de nuestro corazón. Ayuda a regenerar  la piel, regula los niveles de glucosa en sangre, es esencial en el desarrollo cerebral y refuerza el sistema inmune, pero es necesario tomarla de manera adecuada.

De manera general, toda la población se ve más o menos afectada cuando tiene carencia de esta vitamina aunque quienes más necesidades tienen son bebés, personas mayores de 60 años, personas con problemas hepáticos, malabsorción intestinal y aquellas que consumen de manera frecuente antipiréticos o corticoides, debido a que requieren de una mayor cantidad en estas etapas de su vida.

Vitamina D y Covid-19

Son muchas las voces que proclaman la importancia de tomar vitamina D para evitar la enfermedad, debido a que mejora nuestro sistema inmune y a que se ha comprobado que esta vitamina está disminuida en pacientes afectados por covid-19.

La realidad es que este hecho no se ha recogido en ningún estudio científico de rigor hasta la fecha, tampoco se ha confirmado que los suplementos de vitamina D puedan ser necesarios para evitar la enfermedad, por lo tanto debemos ser cautos y pensar que la mejor prevención ante cualquier enfermedad es mantener de forma natural nuestros niveles de vitaminas y minerales con los consejos que solemos aportar en consulta que son habitualmente:

  • Ejercicio físico diario adaptado a las circunstancias de cada persona y momento
  • Alimentación saludable, cargada de productos frescos y de temporada
  • Mantener una correcta hidratación bebiendo agua a lo largo de todo el día

¿Qué hacemos ahora?

Corregir nuestros hábitos es posible en cualquier momento. Adquirir hábitos saludables es una tarea diaria

Lo más importante es mantener la calma. Estar en casa no debe suponer que nuestros niveles de vitamina D se desplomen. De hecho existen ciertos hábitos sencillos que nos ayudan en este periodo de confinamiento a mantener nuestra salud en los niveles que deseamos como salir a la terraza, jardín o delante de nuestra ventana a media mañana por 10 minutos al día, con la protección adecuada e incluir al menos tres veces por semana alimentos como huevos, lácteos enteros (quesos, yogures, cuajadas), pescado azul, bebida de almendra (conocida como leche de almendras) y otros.

La suplementación con esta y cualquier otra vitamina se hace sólo en determinados casos y siempre bajo control para evitar efectos secundarios.

El cuidado de la salud de nuestros niños y niñas es una prioridad para los poderes públicos, las familias y la sociedad, como lo exige la Declaración Universal de los Derechos de la Infancia de Naciones Unidas y la Constitución Española.

En este sentido,para las autoridades el velar por la promoción de una alimentación saludable, de un grado de actividad física adecuado, del control de la inactividad y de la protección frente a la publicidad de alimentos y bebidas no saludables se convierte en una prioridad.

Los hábitos alimentarios y de actividad física e inactividad adquiridos en los primeros años tienen una gran continuidad en la edad adulta, por ello, cuanto más saludables sean, menor será el riesgo de enfermedades y mala calidad de vida en esta edad y edades posteriores.

Fomentar hábitos saludables a edades tempranas es responsabilidad de todos

De manera constante, los estudios realizados sobre este asunto por parte de las autoridades sanitarias responsables,  destacan que los niños que recibieron una alimentación saludable y  mantuvieron un peso y un índice de masa corporal adecuado tienen mucho menos riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, metabólicas, obesidad y mortalidad cuando son adultos jóvenes, en comparación con aquellos que llevaron una alimentación y estilo de vida inadecuado.

CREAR BUENOS HÁBITOS ES COSA DE TODOS

En los últimos años se está insistiendo en crear hábitos de vida saludable desde las instituciones adecuadas, aunque cualquier esfuerzo es poco si se piensa en la salud de la población, y no servirá de mucho si este esfuerzo no es compartido por todos.

Evitar los productos ricos en azúcares es un paso más para evitar la diabetes tipo 2

Todos somos responsables de que nuestros futuros adultos no sean pacientes con enfermedades tan comunes hoy como Diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares o en última instancia cáncer.

Dejar la responsabilidad de la buena alimentación en manos de los comedores escolares y no mantenerlos fuera de ese entorno es tan ineficaz como hacer lo mismo pero al contrario. De ahí la importancia en que el esfuerzo por crear buenos hábitos no recaiga sólo en una parte de la sociedad.

USEMOS EL SENTIDO COMÚN

No es alarmismo, es sentido común por ver como cada día nuestras autoridades sanitarias trabajan con este tipo de enfermedades, que se hubiesen podido evitar en la gran mayoría de los casos de manera sencilla a lo largo de nuestra vida.

Ponemos nuestro pequeño grano de arena si en casa facilitamos el acceso a fruta fresca y agua en sitio visible y accesible a toda la familia, salimos a caminar y aparcamos un poco más lejos nuestro vehículo, nos bajamos una parada antes o hacemos caso de lo que nos dicen los profesionales de la nutrición y la alimentación para seguir sus recomendaciones.

Lo último y a veces más sencillo de hacer en relación a los alimentos poco saludables.“Si no compro, no lo consumo

Nuestros calendarios comienzan a llenarse de colores. Mañana comienza el mes de marzo y ya puedes tener tu calendario saludable mensual .

En esta ocasión, marzo nos trae algunas frutas y verduras que anuncian la primavera.

El cuerpo se prepara para recibir la nueva estación y la sabia naturaleza nos provee de los alimentos necesarios para sentirnos saludables

Es la hora de llenar la despensa de frutas, verduras y hortalizas frescas para las próximas semanas.

La ansiedad es el producto de las exigencias actuales de trabajo, familia, escuela y vida diaria. Cada vez más personas sufren ansiedad crónica, incluso sin darse cuenta.

Todo vale cuando el pecho nos aprieta y las ganas de llorar, caída de cabello, tristeza, apatía o tensión arterial empieza a ser preocupantes.

Es cuando la ansiedad se ha instalado en nuestra vida diaria

El mejor remedio, la voluntad.

La ansiedad es ante todo, un trastorno fisiológico; es decir un trastorno del cuerpo y la mente.

Partimos de la base, de que cada persona es un mundo y necesitará una ayuda concreta a su nivel personal de ansiedad. A partir de aquí lo primero es empezar cuidando la alimentación y hacer ejercicio diario que ayude a “quemar” nuestro estrés y secretar endorfinas.

También existen terapias y ejercicios de respiración consciente para situarnos en el momento presente. Para esto es mejor acudir a un terapeuta profesional. En cuanto a la alimentación es sencillo.

Ejercicios guiados por profesionales cualificados como yoga o pilates, activan nuestras endorfinas y alivian el nivel de estrés y ansiedad

Ansiedad y alimentación

Si mantenemos estable nuestro nivel de glucemia a lo largo del día, el gasto energético será constante y evitaremos algunos trastornos alimentarios conocidos e incluso el mal comer con el famoso picoteo.

La dieta de hoy en día promueve una montaña rusa de azúcar en la sangre, y cada vez que estamos en el viaje hacia abajo, podemos sentir ansiedad.

Cuando nuestros niveles de azúcar en la sangre colapsan, nuestro cuerpo responde con una respuesta de estrés. Secretamos hormonas como, el cortisol y la adrenalina, que le dicen a nuestro hígado que produzca más azúcar en la sangre para mantenernos vivos. La buena noticia: Nos quedamos con vida. La mala noticia: Esta respuesta de estrés hormonal se siente idéntica a la ansiedad.

La alimentación diaria debe responder a nuestras necesidades a cualquier edad

Al estabilizar el azúcar en la sangre, se puede evitar esta respuesta al estrés y manejar la ansiedad disminuyéndola.

¿Cómo mantenemos nuestro nivel de glucemia estable?

  1. Come más proteínas y grasas saludables (por ejemplo, aceite de oliva, aceite de coco, mantequilla de animales criados en pastos).
  2. Evitar el azúcar y los carbohidratos refinados.
  3. Tomar 3 comidas y 2 refrigerios diarios, masticando bien cada bocado y sin saltarse ninguna ingesta.
  4. Siempre ten a mano un refrigerio (por ejemplo, frutos secos, huevos duros, chocolate negro, fruta fresca, hortalizas etc). Opciones saludables para no saltarse ninguna comida y mantener nuestra energía constante
  5. Ingerir alimentos ricos en magnesio como pipas de girasol, espinacas, acelgas o almendras e incluir más de dos o tres veces por semana las legumbres y los pescados azules.

Evitar la cafeína y los excitantes en general y respetar las horas de descanso a diario son interesantes si se pretende controlar el nivel de estrés y ansiedad en cualquier caso.

Los datos de evolución desde los años 60 no dejan lugar a dudas. Nuestra dieta se ha modificado notablemente en los últimos 40 años, alejándose en parte del modelo tradicional de la Dieta Mediterránea

Con el paso de los años, nuestra famosa y reconocida dieta mediterránea , cargada de cereales, legumbres y alimentos frescos, ha dejado paso a otros muchos menos saludables.

Esto ha llevado a la población a padecer multitud de enfermedades relacionadas con una alimentación de calidad inferior y similares a los países de su entorno social y económico.

Problemas cardio y/o cerebro-vasculares, cáncer, obesidad, diabetes, hipertensión arterial etc.

Sin embargo, según muestran los datos del estudio DAFNE, aun seguimos teniendo elevados consumos de pan, verduras, frutas, legumbres, pescados y aceites vegetales (principalmente oliva) que otros países del centro y norte de Europa, aunque también mayores de carnes y derivados

CADA OVEJA CON SU PAREJA

Otro de los grandes problemas presentes en la sociedad y que repercute negativamente en el estado y la educación nutricional, es la aparición constante de falacias, mitos, creencias irracionales sobre nutrición y alimentación, además de dietas y productos “mágicos” que pueden llegar a poner en peligro la salud de aquellos que personas que las siguen

Por todo ello es de vital importancia no dejarse llevar por los «cantos de sirena», promesas irreales y dietas milagro y confiar en los profesionales sanitarios (Dietistas y Dietistas nutricionistas) que promueven hábitos de vida saludables, sostenibles, económicos y al alcance de todos.

El ejemplo comparativo es simple. Si no vamos a la modista para hacernos una ortodoncia, ni le pedimos al barbero que nos dispense un jarabe, tampoco debemos confiar nuestra salud dietética en quienes quieren ayudarnos a llevar una mejor alimentación según su criterio personal y sin más herramientas que su buena intención en el mejor de los casos

Recuerde siempre confiar su salud al profesional adecuado a cada especialidad.

La alimentación de nuestros mayores y el resto de asuntos relacionados con su salud no deben pasarnos por alto si queremos mejorar su calidad de vida

Según datos del INE, Instituto Nacional de Estadística, la mayoría de nuestros ancianos vive en su domicilio, un 4,5% lo hace en residencias de ancianos. Esta proporción ha crecido de forma importante, aunque sigue siendo inferior a la media de los países de Europa Occidental.   

Una proporción importante de quienes viven en sus domicilios lo hacen solos y otra únicamente con su pareja, que puede presentar una edad y problemas de salud muy parecidos 

Debido a ser un sector de la población vulnerable, uno de nuestras preocupaciones debe ser la alimentación, teniendo en cuenta sus carencias y problemas frecuentes

Los más comunes son los derivados del paso de los años en el aparato digestivo, dentición, dificultad para tragar, pérdida progresiva de la función motora, además de osteoporosis, hipertensión, diabetes y otros muchos.

Tras todo esto, lo primero que se debe valorar como profesional de la dietética y trofología, son los requerimientos nutricionales de la población, ¿qué cantidad de energía gasta y qué alimentos son los más apropiados para cada persona?  

Tan importante es una textura y temperatura adecuada de los alimentos que toman como asegurar un aporte suficiente de todos los nutrientes, vitaminas, minerales agua, fibra etc.

Esto se consigue fácilmente si la persona dispone de un estado de salud aceptable y consume una dieta variada, amplia y rica en alimentos frescos. Los suplementos alimenticios se administran sólo en algunas situaciones muy concretas.  

La importancia de vitamina D y calcio.  

En los últimos años las evidencias de unos niveles bajos de vitamina D en la mayoría de los ancianos son abrumadoras, lo que ha condicionado que las recomendaciones al respecto se eleven   

El papel de esta vitamina en la prevención de osteoporosis y caídas, es un argumento definitivo. Junto a ello el calcio, especialmente en las mujeres. En la actualidad se sitúan para esta población entre los 1.200-1.500 mg/día. 

Suplementar la dieta con altas dosis de sustancias antioxidantes como las vitaminas C y E de cara a un eventual retraso en el proceso de envejecer no está justificado

Destacar también que habrá que estar atento para cubrir otras deficiencias frecuentes como hierro, magnesio, folatos o vitamina B12 

Textura, temperatura, frecuencia…todo es importante para dar una mayor calidad de vida a nuestros mayores a través de algo tan vital e importante y vital como la alimentación 

Después de esto, poder añadir dos claves importantes. A cualquier edad es necesario respetar dos conceptos:

Cantidad: Menos cantidad de alimentos y con una frecuencia adecuada en las tomas diarias

Calidad: Más calidad en los alimentos frescos y de temporada que añadir a nuestra cesta de la compra. 

Nuevos alimentos de temporada entran a formar parte de nuestro calendario saludable para el mes de febrero que llega.

Si deseas recibirlo en tu correo electrónico, sólo tienes que pedirlo a info@cristinatur.com y te lo haré llegar a la mayor brevedad

¡Feliz febrero, feliz carnaval¡